martes, septiembre 1, 2026
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Muere el iniciador de música norteña en tríos

El pasado martes falleció Andrés Rodríguez, uno de los iniciadores de la música norteña en tríos y ejemplar persona para San Francisco del Rincón. En su funeral, varias bandas y otros colegas de profesión estuvieron acompañándolo para darle la despedida que se merece.

Andrés Rodríguez Gordillo nació en el año 1950. Habitaba en la colonia Hidalgo del municipio de San Francisco del Rincón. Hubiese cumplido 68 años el viernes de la semana que viene, sin embargo, el destino no quiso y lo pasó a un mundo mejor.

Nació en el huisache, Manuel Doblado y a muy corta edad se fue a León; aproximadamente a los 8 o 10 años de edad. Salió de su casa porque no había comida y sufrió mucho de chico, incluso contaba que estuvo vagando por las calles leonesas y a veces dormía debajo de los puentes con el estómago vacío y muchísima hambre.

Se juntó con un hermano y estuvo viviendo en León y después se fue a San Francisco del Rincón y se encontró con unos amigos que le enseñaron la música, fue con los hermanos Morales y ahí empezó su carrera de músico, tocando la redova «una tablita con dos palitos» y, de igual forma, también era el bailarín y animador de los hermanos Morales.

Con el paso del tiempo aprendió a tocar más instrumentos y el que escogería cómo una extensión de sus extremidades seria el acordeón, el cual eligió a la edad de entre 17 y 18 años aproximadamente y desde ahí hasta el pasado martes, tocó con pasión y alegría.

También fue catedrático para otros varios músicos de San Pancho, a los que pudo adoptar por un tiempo como sus discípulos, por mencionar algunos: Los Vagos del Norte, el primer acordeonero de Valedores de la sierra, el acordeonero de Grupo Impregnado y maestro también de todos sus hijos.

 Se juntó con sus hermanos y juntos crearon el  Grupo Hermanos Rodríguez. Posteriormente se unificó con sus hijos formando el Grupo Impregnado.

A todo su legado siempre le inculcó la música y a pesar de que trabajaban en cantinas, bares o marisquerías, tenía 34 años sin probar alguna gota de alcohol, tratando de dar el mejor ejemplo a sus hijos.

«Cuando yo muera quiero morir con mi acordeón», fueron algunas palabras que comentó a sus hijos y esposa con anterioridad.

El relato de su hijo Sergio acerca de su fallecimiento fue que se encontraban en  el templo de purísima, sepultando a un conocido, y ya en el panteón le dio su primer infarto hace aproximadamente 3 meses; contando ese, tuvo 4 infartos en ese lapso de tiempo. El cuarto fue el último y  no lo soportó.

El día de su muerte su esposa cumplía 67 años de edad. La señora, Camila Muñoz Gracía, con un dolor muy grande, desafortunadamente de quedo viuda.

Venían de tocar de un evento en el que incluso comió un plato de mole. Llegando a su casa  se le antojo una fruta, agarro su bicicleta y se fue al llano a comprarla. De regreso se empezó a poner muy pálido y a sentir mal. Iba acompañado de su hijo Samael.

Tuvo 7 hijos: 5 hombres y 2 mujeres, los cuales siempre lo recordarán con una sonrisa, al igual que su esposa, nietos y amigos cercanos.

Otro gran ejemplo para toda su descendencia fue que estuvo coordinando en el grupo de Alcohólicos Anónimos (AA) Santa Cecilia, siempre aconsejando y ayudando a las personas para que no tomarán. De 12 a 2 de la tarde estaba siempre y sin falta ahí en el grupo de alcohólicos, ayudando siempre; haciéndose muy querido por todos.

Sergio Rodríguez Muñoz, su hijo, fue quien dio su testimonio a cerca de la muerte de su padre con mucho dolor en su persona, esperando que el tiempo les ayude a sanar una pérdida tan valiosa para toda su familia.

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