
Punta del Sol se encuentra rodeada por terrenos baldíos y cerros. Llegar a esta colonia, en camión, toma más de media hora (o incluso más) si uno aborda el transporte público desde la Zona Centro. El lugar está olvidado y, aunque muchos de sus habitantes son padres y madres de familia que llevan a sus hijos a la escuela, nunca faltan los diferentes focos de delincuencia: casas habitadas por ocupantes ilegales (popularmente llamados ‘paracaidistas’); terrenos que han sido vendidos sin rigor alguno, asaltos y casas abandonadas que los delincuentes han convertido en sus escondites.
Una de las ‘casas muestra’ usadas para mostrarlas a los futuros inquilinos, hoy en día está rodeada de maleza y completamente grafiteada, ubicada cerca de donde en marzo de 2016 había tomas clandestinas de combustible.
Lorena Gutiérrez es madre de familia y ama de casa. Por las tardes, suele recoger a sus hijos de la escuela y caminar hasta su casa, que se encuentra cerca de uno de los muchos terrenos baldíos de la zona.
“Aquí hay de todo para asaltarnos: en primer lugar, nos falta el alumbrado público, y de noche todo está como ‘boca de lobo’. Hemos sabido de casos de jovencitas que las asaltan cuando salen de la escuela y les quitan el celular y el dinero. Los policías llegan cuando pueden, porque sabemos que no pueden andar en todo”.
Lo que fuera la ‘Casa Muestra’, es ahora una ‘muestra’ pero de basura acumulada, muros pintados y un lugar propicio para que los vándalos se escondan. Aun así, en Punta del Sol, como su nombre lo indica, la gente honesta brilla con su trabajo.