En su segundo día, la Motofiesta siguió recibiendo bikers, o motociclistas, de todo el país. Los regiomontanos no se hicieron esperar para disfrutar de una fiesta de música, eventos, ruedas y motores.
Los bikers recorrieron las calles de León, conociendo sus lugares más destacados e importantes. Fueron vistos en Plaza Mayor, por la Zona Piel, en la Zona Centro, a lo largo y ancho del Malecón e incluso en Guanajuato Capital. Como cada año, las calles de la Capital del Calzado se vistieron de cuero negro. El rugir de las motocicletas fue el sonido constante, así como todas las marcas posibles, desde Italikas hasta Harley Davidson.
Entre los visitantes foráneos está Juan Pablo Escamilla, quien vive en Monterrey y se gana la vida como comerciante. Llegó a León desde el viernes para disfrutar todo un día el evento y regresar el domingo. Para él es toda una costumbre visitar la Capital del Calzado. Año con año es una costumbre no sólo por la Motofiesta, sino por la calidez leonesa.
“Nuestro club se llama Guerreros del Asfalto. Es un motoclub ciento por ciento familiar. Todos tenemos a nuestra pareja, y aquel que quiera ir con sus hijos es libre de hacerlo”, dice.
Juan Pablo afirma que el auge y la afición de los bikers, o motociclistas, ha crecido muy bien con el paso de los años. Hubo un momento en que, por la influencia de las películas estadounidenses, se les comparaba con delincuentes o malvivientes, pero por fortuna, en la actualidad, dicho prejuicio se ha ido borrando hasta prácticamente desaparecer.
“Además, muchos motoclubes nos unimos para ayudar a gente necesitada. Nosotros hacemos donaciones en tiempo de frío, y regalamos cobijas o ropa”, apunta el motociclista. “Lo importante para nosotros en el motoclub es ser cumplidos, que nos guste salir a rodar”.
Su club lo integran alrededor de 22 personas, todos con su respectiva pareja.
PALABRA DE BIKER
Otro testimonio lo cuenta para EL HERALDO Alejandra González, quien es empleada bancaria y también motociclista. Tiene viniendo varios años a Guanajuato. Hace 27 años se hizo novia de quien sería su esposo, y ambos se dedicaron a rodar, recorriendo el país y llegaron hasta Mazatlán.
Aunque vive en Monterrey, nunca ha ido en motocicleta fuera del país, a Estados Unidos. Tienen contemplado ir a Dallas, Texas, en un futuro cercano.



