
Explicó que el citado organismo ha decidido intervenir porque es claro que los cuerpos, además de su inadecuado manejo, han sido sometidos a un serio deterioro.
“Los cuerpos presentan diversos grados de deterioro y por eso es que el INAH ha decidido intervenir, además de aplicar investigaciones para conocer el origen de los mismos”, dijo.
La intervención del INAH se debe a los afanes del gobierno municipal de utilizar las Momias de Guanajuato “para fines de promoción turística”.
También se refirió al supuesto convenio de colaboración que el gobierno municipal presidido por Alejandro Navarro Saldaña para que el INAH lleve a cabo labores de investigación e identificación de los cuerpos que se extraen del panteón de Santa Paula.
Paloma Robles consideró que sería mejor que el Alcalde volcara sus esfuerzos a evitar el deterioro de los cuerpos, así como mejorar las actuales condiciones de la muestra permanente que se ubica en el Museo de las Momias de Guanajuato.
“Es falso que sea una consecuencia del supuesto convenio de colaboración para este propósito, cuando el anterior titular del Centro INAH reconoció que el instrumento no se había firmado por la pandemia”, afirmó.
Robles Lacayo cuestionó que el Alcalde y quienes simpatizan con el proyecto recurran a falsedades y demás instrumentos extralegales, con el único fin de colmar sus ambiciones personales.
Consideró que es claro que, por ahora, no hay necesidad de una nueva sede para las Momias de Guanajuato y ello se corrobora cuando el INAH prefiere ahondar en labores de investigación, que en brindar su anuencia para la construcción del nuevo Museo.
La integrante del Cabildo guanajuatense dio a conocer el pasado 10 de diciembre de 2021 que envió una carta al Presidente de la República para que los cuerpos de las Momias sean declarados como “Monumentos Históricos Muebles”.
En esa misiva se hace notar que la Comisión Nacional de Bioética reconoció a las Momias de Guanajuato como un patrimonio y símbolo de identidad para el Estado, además que al exponerlas a sufrir un daño representaría un agravio ético que atenta contra la herencia del pasado.