
En los puestos de vacunación que se instalaron en diversas zonas de la ciudad, pero especialmente en los ubicados en la zona sur, los adultos de 50 a 59 años tuvieron que soportar horas enteras en la fila, pese a ser el grupo que fue seleccionado para recibir la vacuna.
El desorden fue generado especialmente por habitantes de ciudades de como: León, Irapuato, Silao y Juventino Rosas, que debido a la cercanía con la capital se trasladaron y aprovecharon para recibir la vacuna, incluso algunos de ellos la primera dosis.
Además, cientos de mujeres embarazadas, personas enfermas de diabetes, enfermos afectados por padecimientos cardiovasculares y gente con alguna discapacidad recibieron preferencia por encima de los adultos de 50 a 59 años.
Mientras las filas aumentaban en lugares como el Auditorio Yerbabuena, a donde también llegaron miles de habitantes de la zona centro de la ciudad y la Secretaría del Bienestar, la situación llegó a momentos de violencia debido a la presencia de habitantes de los municipios ya señalados.
“La gente de León y otros municipios no tienen por qué venir, que ellos esperen su turno en sus ciudades”, reclamaba airadamente a los “Siervos de la Nación” Juan Carlos Contreras, quien junto con otras personas de su edad estuvieron a punto de agredirse con los oportunistas que se trasladaron desde otras ciudades.
De acuerdo con la Secretaría de Salud de Guanajuato (SSG), para esta segunda etapa de aplicación de la vacuna se convocó a unos 8 mil 200 adultos de 50 a 59 años que ya habían recibido la primera dosis y así completar su esquema de vacunación.
Sin embargo, esa decisión de la SSG no fue respetada por los “Siervos de la Nación” que decidieron por su cuenta brindar turnos sin ton ni son a adultos mayores de 60 años, mujeres embarazadas y personas afectadas por alguna enfermedad cardiovascular.
“Con los enfermos, con las embarazadas no hay problema, pero que los del chaleco guinda pasen a gente que viene de otros municipios no se vale. Yo tengo en la fila como dos horas, pero llegaron los de fuera y los pasaron”, afirmó Francisco Javier Salazar, habitante de la capital del estado.
Conforme el día fue avanzado, la gente comenzó a ser vacunada y se comenzó a retirar del lugar, aunque muchos de ellos con el enojo de haber guardado orden y compostura para que otros se aprovecharán y fueran vacunados.
“De nada sirve que un llegue temprano y te ajustes a las indicaciones de los del chaleco guida, porque ellos mismos no cumplen lo que te dicen y pasan a su gente antes que uno”, aseguró Nicolás Miranda, antes de salir del centro de vacunación ubicada en el Auditorio Yerbabuena.