Hoy, las familias, los empleados y los amigos disfrutarán de la tradicional Rosca de Reyes, y sin duda, no faltará el desafortunado a quien le toque el odiado y aborrecido muñequito blanco. Lo que quizá muchos no saben es el inmenso trabajo que enfrentan los panaderos días antes para ofrecer su producto.

Arturo González tiene 26 años trabajando en la panadería del Barrio Arriba, llamada “Panificadora Muñoz”.

Mientras el resto de la gente está descansando, los panaderos laboran sin descanso. Así es como lo señala Arturo: “esto es de cada año, la verdad es muy cansado. Estamos desde las siete de la mañana, y salimos a las cinco o seis de la tarde. Pero es muy bonito saber que esas roscas van a terminar en los hogares de los leoneses”.

Mientras conversa, Arturo le pone a las roscas mantequilla, frutos secos, betún y azúcar. Las va amasando y les va dando forma, procura los adornos y las mete al horno. El 4 de enero hizo más de ochenta roscas. Aprendió a hacerlas desde los ocho años, después, con la práctica, las ha ido perfeccionando.

“Cada año es lo mismo, y también trabajamos el Día de Muertos, el Día de los panecitos y el diez de mayo”, dice.

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