Las manchas de sangre en el suelo de la calle López Mateos, el miedo de los adultos y la aceptación de los niños, además de la consternación y la presencia del ejército y el Ministerio Público, fueron las huellas que quedaron tras la terrible masacre en la colonia El Carmen en Purísima del Rincón.
El miércoles por la noche, ocho personas armadas en una Suburban blanca, llegaron al salón de eventos California en la colonia El Carmen en Purísima.
Con armas de alto calibre dispararon a la gente que disfrutaba de una pelea de gallos.
De acuerdo con testigos, el pánico no se hizo esperar. Por todas las calles aledañas se escucharon gritos y balas. Todos intentaron correr.
Algunos se salvaron, mientras que 17 personas resultaron heridas y 7 muertas, entre ellas don Alfredo López, padre del alcalde Ysmael López, de San Francisco del Rincón.
Horas después de los hechos, la gente de la colonia El Carmen se encontraba entre aterrada y habituada.
Para los adultos y personas de la tercera edad, fue un hecho escalofriante e inédito. Para los niños, escuchar balaceras ya se está convirtiendo en algo común.
Sin ningún reparo caminaban en el lugar de los hechos, repleto de charcos de sangre, guantes usados por los peritos y cintas de policía que impedían el paso.
Un vehículo del Ejército Mexicano aguardó toda la noche, con soldados a bordo. Mientras tanto, la gente de El Carmen seguía con sus actividades, entre ellas Patricia, de 32 años, quien trabajó en el negocio de las peleas de gallos.
“Fue algo horrible. Aunque hay inseguridad en la colonia jamás habíamos llegado a este nivel. Vi cómo corría la gente y salían tan rápido como podían, empujándose, cayéndose. Las balas se escuchaban por todos lados. Para mí fue algo espantoso, porque muchos de ellos eran amigos míos. Ahora me dedico al hogar, pero en su momento trabajé en el negocio”.
Salvador, de 57 años, explicó que su colonia ya es un campo de batalla entre delincuentes.
Por su parte, los niños de El Carmen saben que las balaceras y la violencia ya son algo habitual.
Para la gente de El Carmen, colonia ubicada entre los límites territoriales de Purísima del Rincón y San Francisco del Rincón, los crímenes han aumentado hasta convertirse en algo común, pero nada tan escalofriante como la matanza ocurrida la noche del miércoles.



