Hoy, mi Mamá, María  Elena Malvido de Aguado, como se usaba en sus tiempos y en los míos… o Malvido Valverde, como se usa ahora, cumple 80 años… se dice rápido, ¡y es toda una vida, una época!.

         Ella platica que, como a todos sus hermanos, le tocó nacer en su casa con partera… solo la más pequeña, a la que ella le lleva 18 años, nacería en hospital.  Fueron solo alimentados por leche materna, porque no había más opciones.

Cuando era pequeña, su Papá compró la primera televisión de su colonia.  Obviamente era en blanco y negro,  y muchas veces se veían solo rayas, ¡pero ellas les cobraban $5 centavos, a sus vecinitos por verla!.  Y cuando trato de escribir la cantidad, me doy cuenta de que en la computadora ¡ya ni existe ése símbolo de “centavos”!.  Muchas veces, se trasladó en tren, porque mi Abuelito Nacho, su Papá, era Médico Veterinario, y le tocó vivir en varios pueblos, en los que era el medio de transporte.  Nos cuenta, que también le tocó usar uno de los primeros teléfonos, los que eran en caja de madera de pared, y en el que te tenías que comunicar con la operadora para llamar a otro usuario, y que había dos compañías telefónicas, entonces, si tu número era de la otra sociedad, ¡no podías comunicarte!.

         Sus familias eran grandes, fueron 8:  Ignacio, Octavio, Carlos, Julieta, Ma. Elena, Manolo y Cristina.  Y digo, 8, porque después de ella, hubo una hermanita pelirroja que se murió por una inyección mal puesta… eso cambió su vida, ya que la hizo ser la consentida de mi Abuelita mucho tiempo.    Mi Mami y mi Abuelita Cristi, fueron mujeres fuertes, decididas, que lucharon siempre “con uñas y dientes” (como dice la canción de Denise de Kalaffe), por sus hij@s.

         A ella le tocó trabajar diferenciadamente, porque era mujer, así que tenía que atender a sus hermanos hombres:  ayudar a mi Abuela a hacer el quehacer de su casa, lavar en el lavadero (aunque luego tuvieron de las primeras lavadoras de ropa), criar gallinas para comerse los huevos, cocinar, planchar, tender camas, ayudar con los perros que tenían en pensión y operados… aunque hubiera quién les  ayudara con el servicio, ¡eran muchos!.  Su hermano mayor, Nacho, se fue a vivir con una Tía que no tenía hijos (también algo que se acostumbraba hacer:  que uno de los hijos de la familia se fuera a “acompañar” a los Abuelos o a vivir con alguna Tía viuda o sin hijos) y que vivía en el Distrito Federal, porque donde habitaban, no había secundaria.

         Mi Abuelita, nunca manejó coche, aunque tenían, y se trasladaban en camiones.

A mi Mamá le tocó la educación a base de golpes… cachetadas, pellizcos, nalgadas y hasta cintarazos, chanclazos o lo que tuviera a la mano mi Abuela o mi Abuelo… los niños tenían que obedecer y escuchar, solamente.  Tuvo una niñez dura, y a pesar de eso, es la persona más positiva y optimista que conozco.

         Su Papá era más liberal, así que ella y su hermana, pudieron estudiar carrera después de Prepa… pero era raro hacerlo.  Ella estudió unos años para Educadora, pero no terminó, porque se casó… a los 19 años… normal para aquel tiempo.

         Luego, luego se embarazó… lo cual también era lo común, porque se casaban para “tener hijos”.   Bueno, “luego, luego” no, porque “tardó 2 meses”, lo que la puso muy triste y preocupada… mi hermano, Víctor, justo nació casi al año de casados.  Al siguiente año, nacería Pepe, y al año que siguió, yo.  Sólo Ana, mi hermana, se distanciaría 2 años.  Y ya luego de 8 años más, mi pequeña y tan querida, Lulú.

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         Yo recuerdo cuando ella aprendió a manejar… lo cual tampoco era tan usual.  ¡Era una mujer aventada y valiente para su época!.  Aunque fue sumisa, nunca dejó de defender lo que ella creía… y, aunque se encerraban en su cuarto, ya que nunca contradecía a mi Papá delante de nosotros, yo los llegué a escuchar discutir.

Fue una Mamá de tiempo completo, dedicada día y noche a sus hij@s, y una Ama de Casa, estupenda.  Así se usaba, y la verdad, tuve la gran suerte de que así fuera:  ¡siempre sabíamos que, con seguridad, ella nos iba a estar esperando con la comida calientita y la casa limpia, en ése refugio que era nuestro hogar!.  Jugaba con nosotros, nos enseñó a cocinar, a brincar la reata, a jugar resorte, nos acompañaba a hacer la tarea (ojo, solo acompañaba y vigilaba, ¡nunca la hizo por nosotros!);  nos llevaba a la escuela y a las clases particulares, nos dio clases de Catecismo…

         Desde que yo recuerdo, fue muy religiosa… aunque en su casa no lo fueran… dice que lo aprendió de su Abuelita Loló.  Y su Fe, ha sido su faro, su misión, su luz, su guía, su fortaleza, su ejemplo para nuestras vidas.

         Fue de las mamás adelantadas de su tiempo, que tomaba cursos diferentes y nos habló claramente de la sexualidad.  Hizo Cursillos de Cristiandad, ayudó en los Encuentros Matrimoniales, tuvo a mis dos hermanas con parto Psicoprofiláctico, y luego se convirtió en Instructora, así que ¡hasta las Nietas les ha tocado que las ayude en sus partos!.

Siempre tuvo facilidad para todos los deportes, así que estuvo en clases de yoga, de tenis, ¡y llegó a ser muy buena en golf!.  Y es buena nadadora, ella nos enseñó a nadar a mí y a mis herman@s.

Desde que me acuerdo, mi Mami ha sido una persona amable con  todo mundo y respetuosa de la dignidad humana de cuanto ser humano se encuentra, ¡bueno, hasta de los animales!. Curaba pajaritos lastimados, conejitos que los perros mordían y hasta sacábamos a las abejitas que se estaban ahogando en la alberca.  Cuando vivíamos en el DF, les ofrecía aventón a gente desconocida que estaba esperando el camión, y cuando se bajaban y le querían pagar solo les pedía un “Padre Nuestro” por un hermano de mi Papá que tenía Esclerosis múltiple.  Siempre trató a las personas que nos ayudaban en la casa con un respeto y un cariño, admirables… como si fueran de la familia; y al cartero, al jardinero, al que llegaba a poner el gas o hacer algún servicio, se les ofrecía un vasito de agua.

A lo largo de tooooda su vida, ha dado algún tipo de servicio social:  visitar y rezar por los enfermos, ir a la cárcel a rezar el Rosario y a escuchar a la gente;  ir de misiones a la Tarahumara, dar clases en VIFAC, en AMSIF y en ANSPAC… ayuda a todo el que lo necesita… con un consejo sabio o con un masajito en su mano.

Mamita tan querida y adorada, eres un ejemplo de vida, de Amor, de religiosidad, de positivismo, de paciencia, de Misericordia…

¡Te quiero y admiro tanto, que esto es solo un pequeño homenaje a toooodo lo que nos has dado!

TU HIJA:

MARI AGUADO DE CUADRA.

León, Gto., a 16 de Agosto del 2019.

desdemihogar@hotmail.es

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