“O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos”. Benjamin Franklin
Es terrible la situación que vive el país en materia de inseguridad, en la ciudadanía se tiene una percepción de incertidumbre que crece día con día. Esa percepción no es de gratis, los asesinatos se cuentan por miles desde hace un buen número de años y parecen no tener fin.
Son múltiples las causas de la violencia que inunda a México y ésta se manifiesta de diversas formas. No han faltado los casos que tratan de explicarse de varias maneras, como el del alumno de 11 años de un colegio de la ciudad de Torreón, Coahuila, que asesinó a una profesora e hirió a niños y docentes. También hay padres que asesinan a sus hijos, los que matan a sus novias o esposas y muchas tétricas situaciones más. Esto es un fiel reflejo de la gran podredumbre que afecta a una buena parte de la sociedad. Debemos sumar a lo anterior la enorme cantidad de muertes provocadas por el crimen, el resultado, una nación sumida en la desolación. Hoy la exigencia principal de la mayoría de los mexicanos es recuperar la seguridad.
Las diferentes estrategias implementadas por los gobiernos del color que sean han fracasado, sólo que los que antes criticaban todo hoy justifican todo. Quienes exigían vehementemente la renuncia de funcionarios “por incapaces” al no contener a los delincuentes hoy guardan un vergonzoso silencio.
El aplaudir y criticar dependiendo del partido donde se milita es algo que no abona para encontrar soluciones a temas difíciles como lo es la inseguridad. En sexenios anteriores quienes se encontraban en la oposición convocaban a marchas y a plantones para supuestamente defender a las víctimas de la delincuencia, actualmente esa misma gente profiere insultos a las caravanas por la paz que se realizan. Los que antes encabezaban a los migrantes centroamericanos y se decían sus defensores ante el “opresor” gobierno federal, actualmente los acusan, a esos mismos migrantes, de querer desestabilizar al gobierno federal, pero ahora, desde luego, al que ellos apoyan. El servilismo en su máxima expresión, el cambio de convicciones automático con tal de favorecer siempre a su partido preferido y a los emanados de él.
Si queremos avanzar en la recuperación de la seguridad debemos ir todos en el mismo barco, recobrarla nos corresponde a todos, pues a todos nos beneficia, sin importar las preferencias partidistas.
Cada uno desde su trinchera puede hacer mucho, las familias son factor importante, ya que si los hijos son formados con valores fuertes será más difícil que se involucren en actividades delictivas.
Se debe entender que la división entre los mexicanos únicamente beneficia a los criminales, opinar o conducirse no por convicciones propias, sino por quedar bien ante una autoridad afín o el partido político al que se pertenece o simpatiza, no puede llevar a algo bueno.
La criminalidad no para, hasta ahora cualquier plan para detenerla ha sido inútil, pero debemos entender que la desunión hará más difícil enfrentar y resolver los grandes problemas nacionales.
