Es en serio, muy en serio, y nadie o casi nadie lo toma en serio. Las diversas voces que han señalado el tránsito de México al socialismo con la llegada de la llamada 4T en el Gobierno del Presidente López Obrador, de manera gradual y paulatina son más claras y reales respecto a las posibles exageraciones que muchos piensan de cara a esa posibilidad desmedida para unos y poco creíbles para otros.

Cuántas veces hemos leído y escuchado que México se parece cada día más a los actuales Gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, Honduras, Cuba o Nicaragua. No sólo porque estos países y sus mandatarios son amigos y socios políticos y comerciales del Presidente de México y su Gobierno. Las similitudes sociopolíticas y económicas con estas naciones de Centroamérica y Suramérica son más y más parecidas.

La pobreza y el populismo, en cuanto a la forma de gobernar y dirigir los destinos de México por el actual Gobierno de AMLO, representan un retrato hablado de cualquiera de las naciones antes mencionadas, por ejemplo: en cuanto a la falta de fuentes de trabajo, desabasto de medicamentos en todos los hospitales y clínicas del sector salud en el país, inexistente obra pública en todo el territorio nacional, la inseguridad e impunidad como nunca antes habíamos vivido en el país y la concentración del poder por parte del Estado en todas sus vertientes.

Ahora una grave, muy grave, y peligrosa reforma constitucional que presenta la 4T y el Gobierno del Presidente López Obrador, para la industria eléctrica que generaría serios daños en materia económica al país, en el caso que Morena y sus aliados aprueben dicha reforma. Si se llegará a aprobar la reforma, las consecuencias para México serían irreversibles a las finanzas públicas, al medio ambiente, a la competitividad y por supuesto al Estado de Derecho.

La idea por parte del actual Gobierno Federal, es concentrar todo el poder en la Comisión Federal de Electricidad para que sea el único actor que pueda abastecer de energía eléctrica a todo México, sin la mínima competencia por parte del sector privado, por ende, obligar a los mexicanos tener cómo único proveedor al Estado mexicano, sí, o sí. Más y mayor concentración en un sector estratégico por parte del Gobierno Federal.

El proteccionismo a ultranza de AMLO con sus políticas intervencionistas, populistas, estatistas y centralizadoras están llevando al país a la ruina, sobre todo, al aislamiento comercial con los países del primer mundo, dejándonos como única opción comercial y de futuro inmediato, entablar intercambio comercial con países pobres de la región y de gobiernos autoritarios, así como de corte socialista como México.
¿No cree usted?

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