He de referirme en esta ocasión al orgullo que debemos de sentir todos los mexicanos porque existen una cantidad muy importante que están en las universidades y los centros de investigación, la iniciativa privada y en el mismo Gobierno, pero que son lamentablemente poco conocidos, menos publicitados y poco aprovechados, pero que están luchando por México y son valiosos. Destacan 3 premios Nobel en quienes debemos de pensar que Alfonso García Robles premio Nobel de la Paz, Octavio Paz Nobel de Literatura y Mario Molina Pasquel Premio Nobel de Química.
No podemos olvidar los grandes méritos que llevaron a ser considerados con los primeros premios que son tan valiosos, porque son símbolo de la perseverancia, el estudio, la sabiduría y la dedicación a su vocación; sin embargo, parece ser que se nos están olvidando y en el caso del Dr. Mario Molina, que murió este 7 de octubre, no quisiéramos dejar pasar el recuerdo de los anteriores Premios Nobel y de este último que tenemos la suerte de haberlo tenido como ciudadano triunfador.
Es impresionante su trayectoria y a mí personalmente me emociona porque él ingresó a la UNAM en el mismo año en que yo cursaba el último año de mi carrera como químico y siento un orgullo haber podido compartir dentro del mismo recinto, aunque no tuve la suerte de poder convivir e intercambiar experiencias, porque para mí hubieran sido valiosas, pero el hecho de que haya salido de mi querida universidad, de los mismos salones de clase y laboratorios me llena de orgullo y satisfacción.
Mario Molina terminó su carrera en 1965 en la UNAM y se fue después de graduarse a un estudio de postgrado en la universidad de Friburgo en Alemania; posteriormente estuvo en Paris perfeccionándose y en 1968 ingresó al programa de doctorado en Físico Química de la Universidad de Berkeley California donde obtuvo el doctorado de 1972.
Su aportación por la que se le otorgó el Premio Nobel fue por la dilucidación de la amenaza que representan los gases de cloro, bromo, dióxido de carbono y otros a la capa de ozono de la Tierra, con lo que se convirtió en el primer Premio Nobel en Química mexicano.
De 1989 a 2005 hizo sus estudios en el Tecnológico de Massachusetts en Estados Unidos y desde 2005 participó como maestro en la Universidad de California de San Diego, siendo miembro destacado de la Academia Pontificia de las Ciencias, Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, Academia Mexicana de Ciencias, El Colegio Nacional, Academia Nacional de Medicina y Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, fue nombrado como asesor en ciencia del equipo de transición por el presidente Obama para cuestiones del medio ambiente en noviembre 2008 y fue este mismo presidente quien le otorgó la medalla de la libertad de la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica y así podríamos enumerar los nombramientos y un trabajo intenso de investigación y aportación científica al mundo y también podemos decir que debido a su gran sabiduría fue honrado con 40 nombramientos de Honoris Causa de diferentes universidades de México y del mundo.
Mario Molina, podemos decir que fue un científico fuera de serie, excepcionalmente inteligente y con un poder de retención, de deducción y estudio constante a la que dedicó toda su vida, en Guadalajara tuve el gusto de en un homenaje de la Cámara de Comercio conocerlo y platicar brevemente y hasta estrechar su mano felicitándolo por su trayectoria y me di cuenta que a pesar de su actividad científica era un hombre sencillo, de trato amable y de gran educación; sin embargo, en México los Gobiernos Federales y el actual nunca le dieron la importancia adecuada a sus estudios y aportaciones científicas, que pena, que tristeza para nosotros los mexicanos y que orgullo que haya podido representarnos ante el mundo como un mexicano exitoso y nos preguntamos con tristeza ¿por qué los Gobiernos de México no aprovecharon sus conocimientos dándole un cargo de investigador permanente y aprovechando sus cualidades de investigador físico-químico? ¿Por qué tenemos que nombrar políticos ansiosos de poder y no mexicanos que podrían dar lustre y utilidad a nuestro querido México?
Queda la pregunta en el aire… ¿Por qué?
Atentamente
Ing. Pedro Medina Hurtado
