
La crisis de inseguridad alcanzó a los locatarios del Mercado Barahona, donde ayer martes muy pocos se atrevieron a abrir sus negocios.
Temen que se replique en ellos lo que sucede en el Tomasa Esteves, en donde ya no abre ni la mitad de negocios ante las amenazas del crimen que les obligó a cerrar.
Y el miedo que se respira en sus pasillos tampoco es para menos, quizá baste recordar que la Unión 2 de Octubre que aglutina a los comerciantes del Tomasa Esteves, perdió a su lideresa, la señora Sanjuana, abatida a balazos al medio día del pasado 7 de febrero del presente año.
«La inseguridad nos ha pegado más fuerte que la pandemia del Coronavirus» dijeron ayer mercaderes.
En tanto las ventas cayeron, los clientes se ausentan y los locales se mantienen cerrados, sus compañeros del Mercado Barahona, aún ayer martes seguían esperando la respuesta de la autoridad municipal a ver si les mandan seguridad pública.



