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Mente enferma en cuerpo sano

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Hay ocasiones en que los criminales destacan por su maldad y brutalidad, otras por su inteligencia. Pero en casos como el de la ‘Pandilla del Sun Gym’ lo hacen por su falta total de astucia e inteligencia. La historia verídica de esta semana es un ejemplo de salvajismo, pero también de unos secuestradores cuya inteligencia brilla por su ausencia.
La victima de esta historia es el argentino Marc Schiller, nacido en 1957 y radicado en Miami, que tenía una franquicia de restaurantes de sándwiches y era un contador muy exitoso. Los victimarios eran fisicoculturistas: Daniel Lugo, Jorge Delgado, Adrián Doorbal, Carl Weekes y Stevenson Pierre, quienes se reunían en el gimnasio Sun Gym a hacer ejercicio y fortalecer su cuerpo. Un día, tuvieron la idea de secuestrar a Schiller y pedir una cuantiosa recompensa, pues la secretaria del empresario era esposa de Lugo.
Lugo se creía una brillante mente criminal, pero todo su plan iba a fracasar. Junto con su equipo, intentaron secuestrar al contador y empresario 7 veces, todas infructuosas. Una vez se asustaron y en otra, se disfrazaron de ninjas. En otra ocasión, cuando estaban a punto de subir al millonario a la camioneta, se les descompuso el coche.
Finalmente lograron su cometido el 15 de noviembre de 1994.
Schiller estuvo casi un mes encerrado, mientras sus captores le disparaban con un taser, lo amenazaban y golpeaban. Para colmo, reconoció la voz de Lugo, por lo que ahora tendrían que matarlo una vez cobrado el rescate de más de 1 millón de dólares. Los delincuentes le rociaron gasolina y lo metieron a un coche, creyéndolo muerto; pero Schiller sobrevivió y fue llevado al hospital. Cuando dijo que lo secuestró una pandilla de fisicoculturistas, creyeron que alucinaba. Al darse cuenta de que estaba vivo, Lugo y su pandilla se infiltraron al hospital, pero se perdieron entre los pasillos y salas de espera. Cuando regresaron, Schiller había sido transferido a otro hospital en Nueva York.

LA CAPTURA
Para el empresario fue muy sencillo rastrear a los secuestradores, pues se gastaron todo el dinero en lujos mundanos como películas para adultos. Deseoso de hacer justicia, contrató a Ed Du Bois, un brillante detective privado que había sido agente del FBI en su juventud quien rápidamente ubicó a los culpables.
La Pandilla del Sun Gym había derrochado todo el dinero del rescate y ahora necesitaban más, de modo que planearon un nuevo secuestro. Esta vez la víctima sería el empresario Fran Griga, que también vivía en Florida. Fueron a su casa con la excusa de proponerle un negocio y lo asesinaron a él y a su novia, creyendo que limpiaron toda la escena del crimen a la perfección; pero no fue así, pues hicieron creer que la pareja se había ido de la casa, pero, al dejar al perro que veían como a su hijo, despertaron sospechas de la empleada doméstica, que levantó una denuncia.
Finalmente, la Sun Gym Gang fue arrestada y encerrada. Para el fiscal no fue nada difícil, pues dejaron, en el transcurso de sus crímenes, más de mil 200 pruebas físicas. Por su toda la historia ya ni fuera lo suficientemente delirante, durante el juicio se supo que Schiller había estafado el programa Medicare, por lo que le condenó a 46 meses de cárcel. Lugo fue condenado a pena de muerte, y hasta el día de hoy sigue en apelación.
El detective Du Bois fue muy claro al expresar, al terminar el juicio: “Los encontraron culpables de robo, asalto a mano armada, secuestro, extorsión y homicidio, pero de lo que realmente fueron culpables es de ser unos idiotas”.
No cabe duda que, si el sufrimiento de la víctima no hubiera sido tan grande, la ineptitud de la Sun Gym Gang sería graciosa.
Sobre el caso se publicó el libro ‘Homicide Miami: the millonaire killers’ y la película ‘Pain and gain’, que desagrada profundamente a Schiller, pues exagera los hechos y se narra desde la perspectiva de los criminales.

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