
Una luz brillante es como familiares y seres queridos recordarán a Luz de Guadalupe Valdés Guzmán, de 8 años, quien hace unos días a causa de una muerte encefálica perdió la vida y a través de la donación de sus órganos le dio la oportunidad a otros de vivir.
Su madre comenta que la pequeña tenía hidrocefalia, que es la acumulación de líquido dentro del cerebro. El líquido cefalorraquídeo generalmente fluye a través de los ventrículos y cubre el cerebro y la columna vertebral.
“Ella tuvo varias cirugías en su cabeza. Tenía una válvula que ayudaba a drenar ese líquido. La primera cirugía se la hicieron el primero de octubre y salió adelante; el 2 de noviembre ingresó nuevamente al ISSTE y el 3 de noviembre le hicieron un cambio valvular.
Entró a cirugía de emergencia, la subieron a piso y comenzó a convulsionar; le aplicaron medicamento, dejó de respirar y la intubaron; Le hicieron una ventriculostomía (una cirugía para drenar el exceso de líquido cefalorraquídeo del cerebro), ya no respondía y ya no nos habló. Perdió el conocimiento” comentó.
Señaló que ya no presentaba señales de vida y al realizarle estudios se confirmó que tenía una muerte encefálica. Fue su esposo quien sugirió la donación de órganos.
“Nosotros decidimos hacer esa donación para los niñitos que los necesitaban, para que ella pudiera dar luz, dar vida como ella era. Una niña bondadosa, alegre e inalcanzable”.
Sobre los órganos de la pequeña, dijo que los riñones y sus córneas se quedaron para trasplante en León y su hígado en la ciudad de Monterrey.
“Se logró a pesar de todo lo que sufrió y padeció, todo lo que peleamos en el ISSSTE porque tuvimos que pelear por muchas cosas. Tuvimos que exigir llevar el caso a México para que se le pudiera atender” agregó.
En un último homenaje para reconocer la valentía y la gran labor de la pequeña Luz, el recorrido estuvo lleno de flores blancas, aplausos con la medalla y banderín para recordar la grandeza de la pequeña que trascendió a través de la donación de sus órganos.




