Aunque oficialmente la temporada de lluvias debió haber iniciado el pasado día 15, sería prematuro hablar de sequía pero como los seres humanos le hemos hecho tanto daño al medio ambiente, tenemos que reconocer que las temperaturas que actualmente padecemos, “llegaron para quedarse”.
Así lo compartió la secretaria del Campo, del gobierno del estado, Marisol Suárez quien destacó que nos admiramos de que ya en febrero tuviéramos temperaturas por encima de los 27°, y todo es consecuencia de la afectación terrible que el humano le ha provocado a los ecosistemas.
“Desde hace unos tres años, por ejemplo, a mediados de febrero ya tenemos temperaturas de 27°, cosa que no teníamos antes. La temperatura ya es un poco más extrema, pensando en un esquema de un clima semidesértico qué significa que las temperaturas en el día son altas y las temperaturas de la noche son muy bajas. En marzo, también tuvimos temperaturas arriba de 35° cuando debían haber sido máximo 27 o 28° y como se va acercando ya el verano ya se van estandarizando las temperaturas más calurosas tanto para el día como para las noches”, explicó.
Compartió que el pronóstico de lluvias también es ahora más reservado porque en mayo está pronosticado que va a ser por debajo del promedio, mismo que se genera en base a la información de los últimos 10 años.
“No debemos olvidar que la temperatura se pronostica en base a las leyes de la probabilidad pero es difícil sacar los promedios cuando hemos tenido años tan atípicos y esto, precisamente es debido a lo que le hemos hecho a la naturaleza”, enfatizó.
Reiteró que mayo será seco y que junio, julio y agosto, habrá el promedio de lluvias esperado de cada año aunque en estos tiempos, por ejemplo, es difícil pronosticar si va a llover en septiembre, porque “entre más se aleja el tiempo, entre más el periodo de tiempo que se está considerando, es menos certero el resultado”.
Recordó el hecho de las veces que observamos nubarrones negros, que indican que va a caer un aguacero y luego, llegan los vientos que desplazan esas nubes a otros lugares.
Insistió en que los pronósticos no son muy certeros a largo plazo de tiempo.
En cuanto a las afectaciones al campo, por la sequía, recordó que existe un seguro catastrófico que en esta ocasión ya se pagó a los municipios y que son estos los que le deben pagar a sus productores.
“Se maneja por municipios o qué productores le reportan al municipio entonces, el municipio hace un avalúo y dice tengo tantas hectáreas afectadas por sequía, por inundación o por helada. Son muchos factores los que pueden afectar al agricultor o al productor ganadero. Por eso llaman seguros catastróficos, porque es una ‘catástrofe’ que no tiene que ver exclusivamente con la sequía sino con varios temas”, detalló.
Afirmó que el seguro que se contrata les da mil 500 pesos por hectárea siniestrada pero es cada municipio el que reparte esos montos.
