Un niño de 6 años de edad murió acribillado a balazos anoche, en el Barrio del Coecillo, en un ataque armado contra la casa donde también se encontraba su tío, un hombre de 58 años de edad, quien al parecer era el objetivo principal del ataque y que hasta los primeros minutos de hoy que luchaba por sobrevivir a las heridas que recibió.

A las 19:45 horas de anoche se reportó a la Policía una balacera al interior y al exterior de una vivienda en la calle Acapulco esquina con Privada Acapulco, en el Barrio del Coecillo.

Vecinos alarmados al oír la balacera avisaron a las autoridades, señalando que había varios heridos de bala en el lugar, lo que corroboró la Policía a su inmediata llegada, ubicando al pequeño tirado en el primer cuarto del inmueble y metros adelante al adulto, igual lesionado con dos balazos en el pecho y tres impactos más, sin precisarse donde.

Paramédicos de Bomberos trasladaron al adulto a recibir atención médica con una herida de bala en el pecho pero lamentablemente el niño, identificado como Alexander en el parte oficial de la Secretaría de Seguridad Pública, ya no contaba con signos vitales, pereciendo a causa de los impactos recibidos en el tórax.

Sobre lo sucedido, una primera versión de los hechos indicó que momentos antes de las 19:45 horas llegó hasta el domicilio un auto Sedán negro en el que viajaban varios desconocidos, de los que sólo uno entró a la fuerza a la vivienda y en cuanto tuvo a la vista a José de 58 años de edad le disparó entre 10 y 12 ocasiones, pero como junto con él estaba su sobrino de 6 años, también recibió los balazos.

Sin embargo según los primeros reportes balísticos obtenidos en el sitio indicaron que el ataque se perpetró desde el exterior de la vivienda cerrada, tras observar daños en las ventanas y las puertas de la entrada.

Tras terminar con el atentado, el pistolero abordó el automóvil, en el cual huyó junto a sus cómplices.

El vecindario se mostró consternado por lo sucedido, mientras las autoridades mantuvieron un cerco en torno al lugar mientras peritos y forenses trabajaban, con cierta dificultad debido a la intensa lluvia, en la escena del crimen.

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