
La víctima, extraoficialmente identificado como «el Coronas», caminaba sobre la calle de Jerez de Durazo y casi cuando llegaba al cruce con la calle Jerez de Guadalupe, se le acercó caminado a paso veloz un delincuente llevando una pistola en la mano, con la que le apuntó a la cabeza y le disparó en dos ocasiones para enseguida regresarse corriendo hacia donde le esperaba un cómplice a bordo de una motocicleta negra, según la versión preliminar obtenida.
El baleado, se desplomó instantáneamente cayendo a un costado de la banqueta, con la camiseta olor roja llena de sangre, y cuando llegaron las asistencias médicas solo corroboraron que ya había muerto.
La Policía municipal acordonó dos cuadras a la redonda el lugar del crimen, fuertemente armados y visiblemente nerviosos o molestos por la presencia de vecinos y viandantes que pasaban por ver qué había sucedido, pero como siempre, las autoridades no detuvieron a ningún posible responsable.