La Arquidiócesis de León pide a los fieles a tratar a los animales con dignidad, pero hace eco del mensaje del Papa Francisco para que en las familias las mascotas no ocupen el lugar de los hijos. No convertir a los perritos mascotas en “perrhijos”.
En el Barrio Arriba, en la parroquia del Señor de la Salud, el sacerdote Salvador Velos Ascencio realizó la bendición de las mascotas, perros, gatos, pájaros, entre otras, el Día de San Antonio Abad, patrono de los animales o mascotas, el pasado 17 de enero, destacó el Gaudium.
Refiere que, en la antigüedad, antes de la era industrial, los animales tenían un papel muy importante en la producción de alimentos y en el transporte de las personas, y tal vez, a ello se deba, esta devoción desde tiempos antiguos de la bendición de los animales, mascotas de los fieles, en el barrio arriba, hogar de curtidores, con sus mulas cargadoras de cueros, y durante la colonia sede de mesones donde se alojaban diligencias y caballos junto con animales de carga.
En su homilía el Padre Salvador Veloz Ascencio hizo hincapié en la importancia de cuidar a los animales, a quienes no se les debe usar como en otros tiempos como carnada para peleas, sino respetar sus derechos como seres sintientes, sin confundir el verdadero lugar que como animales tienen y no convertirlos en “perrhijos”, lo cual también puede derivar en una forma de abuso, resalta el Gaudium de esta semana.
Destaca también que el sacerdote hizo eco del llamado del Papa Francisco sobre la importancia de reconocer el lugar de la paternidad responsable como un lazo que une a sus padres con sus hijos con amor y respeto, y tratar con dignidad a las mascotas con los cuidados que requieren; pero no preferir más a las mascotas que a los hijos, o las personas.



