Una de las vendedoras de tamales más conocidas en todo el Centro de León es la que se encuentra justo en frente de la Catedral. Su nombre es Ana Laura Clasca Morales.
“Empiezo a trabajar de 8:00 a 12:00 y en la tarde de 3:00 a 10:00 de la noche” dice. “Con la pandemia dejamos de trabajar siete meses, cuando fue el pico más alto de la enfermedad. Fueron unos meses muy difíciles. Gracias a Dios aquí seguimos”.
Para tiempos de la Candelaria, Ana Laura tiene la esperanza de que las ventas sean muy buenas, al igual que todos los que se dedican al típico arte de hacer y vender tamales. “Ahorita todavía sigue un poco tranquilo. Otros años nos ha ido bien”.
DELICIA AL VAPOR
Sin duda alguna, los tamales son uno de los desayunos y cenas más deliciosos y populares de todo México. Su forma, su sabor y su manera de prepararlos son característicos en todas las calles de cualquier municipio del país.
De acuerdo con la página de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno Federal, un mexicano, al año, consume 335 kg de maíz, entre los platillos favoritos elaborados con éste están los tamales.
Sobre la historia de esta delicia culinaria, la página antes mencionada apunta: “Los tamales son un platillo que se remonta a la época prehispánica de México, se dice que eran un alimento para las grandes fiestas, también se preparaban para agradecer la fertilidad de la tierra, en cualquier evento social y como ofrenda a los muertos. Este tamal era más firme y apelmazado, elaborado con verduras como calabaza, chile y maíz, productos tradicionales de nuestro país”.
Posteriormente, con la llegada de los españoles todo cambió: “Después de la Conquista, este platillo fue adaptándose y complementando su fisonomía e ingredientes, pues se incluyeron los que provenían de Europa, quienes actualmente aportan el sabor que conocemos; es el caso de la manteca así como la carne de cerdo, en sustitución de verduras como calabaza, quelites y elotes”.
