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Más de mil balas

El ascenso al poder de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán

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En su ascenso a la cima del narcotráfico, Joaquín El Chapo Guzmán imprimió cicatrices en todo el territorio mexicano y fue en Jalisco donde dejó algunas de las más profundas.

Uno de los sucesos que sacudió a la sociedad tuvo lugar en Puerto Vallarta, en el marco de la disputa que sostuvo el capo con los hermanos Arellano Félix.

Tras el arresto de Miguel Ángel Félix Gallardo, «El Jefe de Jefes», ocurrido el 8 de abril de 1989, la rivalidad entre El Chapo y los Arellano Félix escaló.

Ese año los hermanos presuntamente asesinaron en Tijuana a Armando López, «El Rayo», compadre de Guzmán Loera, y este crimen fue el parteaguas de una guerra sangrienta.

El 8 de noviembre de 1992 el pleito tuvo uno de sus más cruentos episodios.

Luego del homicidio de la esposa y los dos hijos de Héctor «El Güero» Palma, socio y amigo de El Chapo, alrededor de 50 sicarios irrumpieron en la discoteca Christine, ubicada en la zona hotelera de Puerto Vallarta.

MISIÓN DE ASESINATO

Presuntamente fueron enviados por Guzmán Loera y «El Güero» con la misión de ejecutar a Benjamín y a Ramón Arellano Félix.

El comando llegó en un camión y una camioneta para atacar durante la madrugada.

Los pistoleros se identificaron como agentes de la Policía Judicial para evitar la confrontación con el personal de seguridad del antro, pero una vez en el interior desataron el terror.

Armados con «cuernos de chivo», los sicarios atacaron a varias personas y algunos reportes de la época señalan que se hicieron más de mil disparos.

El resultado fue de seis personas muertas, varios heridos, un antro destrozado y una ola incertidumbre en el destino turístico.

Benjamín y Ramón esquivaron ese día la muerte, al salir del lugar por un ducto de aire acondicionado del baño, pero según registros periodísticos su hermano Francisco Javier, alias «El Trigrillo», fue capturado por un grupo rival.

Presuntamente los pistoleros soltaron a «El Tigrillo» porque el pleito no era con él.

En la serie de Netflix, El Chapo, retoman la captura de uno de los «Avendaño», apellido utilizado para la filmación.

En historia del capo elaborada para la pantalla se hace referencia a que Guzmán Loera era dueño de un hotel en Guadalajara, aunque en archivos periodísticos no hay registro de algún negocio con esas características que fuera propiedad directa del sinaloense.  El Gobierno Federal se hizo cargo de las investigaciones sobre la masacre en Puerto Vallarta y pronto se destapó una cloaca de corrupción.

En los primeros días se estableció que cuatro judiciales custodiaban a los hermanos, pero también funcionarios federales asignados a Jalisco fueron señalados de proporcionar apoyo a los capos.

La violencia y poder de fuego de El Chapo y sus socios había quedado de manifiesto en Puerto Vallarta, pero la disputa con los Arellano Félix estaba lejos de terminar.

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