Permítaseme en este artículo enaltecer a todas las madres por su grandeza y gran presencia en todas las familias. Privilegio del Creador que quiso tener una madre y gran felicidad para todos los seres humanos.
La mujer desde la concepción, fruto de un gran amor, siente en sus entrañas, reconoce y da gracias, porque va a poder realizar el sueño de ser madre y así lo vemos mes tras mes que escucha de este pequeño los latidos de su corazón y siente a través de los meses los movimientos de quien está en su vientre y avisa que quiere surgir a la vida, llama para que lo constaten y gocen conjuntamente esos pequeños movimientos. La satisfacción se completa con el nacimiento que inunda de alegría a sus seres queridos y en su interior se siente llena de orgullo. Se ha concretado en el nacimiento el deseo inmenso de tener un hijo; pero no ha sido fácil, pues nació en medio de dolores intensos y con peligro de vida. Es don divino de todas las mujeres tener la culminación de sus anhelos y el gozo sigue con el cuidado del pequeño o pequeña, desde otorgar la leche materna hasta verlo caminar y hablar.
Suelen suceder algunos sinsabores, más siguen creciendo y son pequeños, adolescentes y mayores y la madre nunca deja de ser madre. Decía mi querida y añorada madre: “Cuando los niños son pequeños, problemas pequeños; cuando son más grandes, problemas mayores.”
Ser madre es una responsabilidad privilegio de las mujeres, para poder formar junto a su esposo su carácter, educación y alimentación. La tarea de una madre, pilar de una familia, nunca termina; ya más grande, inclusive ancianas, siguen llorando la ausencia del hijo o hija pródigos y se inundan de alegría en medio de la reunión familiar.
En este tiempo que estamos viviendo de pandemia, de violencia, carestía y ambiente político desagradable las madres siguen en su papel y a veces como que descuidamos ver en ellas la grandeza de su generosidad.
El 10 de Mayo debería repetirse todo el año para respetarlas, amarlas y llenarlas de cuidados, pues ellas son la parte más sensible de nuestra familia y si descendemos al plano de insultos todos decimos que preferimos un improperio inclusive mayor, a que toquen la figura de nuestra madre con una denominada mentada, porque todos reaccionamos violentamente.
Grandes son las madres ricas o pobres, porque la riqueza no da grandeza al parto, ahí todas las mujeres son iguales.
Veo con tristeza en su sufrimiento interno a las madres en su frustración por no haber querido tener un hijo ya concebido. Cuantas madres están sacrificándose porque cumplen con el papel de los deberes del padre ausente y de ser madre y para esto tienen que trabajar intensamente sin quejarse, para ser base del hogar, sostén material y espiritual, por que lamentablemente en nuestro México un porcentaje muy alto tienen a sus hijos en medio de la pobreza y el abandono de quien propició este nacimiento.
Actualmente las madres en México y muchos países del mundo no solamente tienen la oportunidad de cumplir con sus tareas de ser grandes madres, sino también destacan en el ambiente deportivo. Un saludo afectuoso a las madres que juegan en nuestra Liga de Softbol León, pero también hay muchas disciplinas del deporte en las que son cumplidas y brillantes, algunas con grandes triunfos incluso internacionales y otras más incursionan en el terreno de los negocios y las profesiones, donde suelen ser extraordinarias, triunfando en las ciencias sociales y las ingenierías.
Otro renglón donde han triunfado también es en terreno de la política, a nivel internacional y nacional hay mujeres que gobiernan con sapiencia y honestidad, incluso haciendo mejores trabajos que nosotros los hombres.
Enviémosles ahora y siempre nuestro más fervoroso respeto y cariño.
Los que ya no tenemos la suerte de tenerlas en esta vida, hagamos una oración en recuerdo de su grandeza y amor que nos brindaron siempre.
