Entre la mezcla, los escombros y un pequeño radio, “los maistros” de la cuchara disfrutaron del partido de la Selección Mexicana.
Daban las siete y media de la mañana, llegaban a trabajar, pasaron los brigadistas y los dotaron de playeras, así que las portaban para laborar, pero en punto de las 8 de la mañana acercaron el radio y buscaron a los comentaristas más gritones para disfrutar el partido de la Selección Mexicana.
José Ángel García fue el encargado de pedirle permiso al patrón para llevar una TV; sin embargo se les negó, pero se les permitió un radio para que aunque sea lo escucharan.
“El patrón es bien gacho, no nos dejó traer la tele, y pues ni modo, aunque sea con el radio, ahí nos juntamos cuando grita el comentarista para ver cómo va México”, refirió el albañil.
Están cerca de los grandes restaurantes, de los centros comerciales y de las decenas de negocios donde se disfruta con una pantalla del partido, pero aun con ganas de correr a ver el gol, deben hacer uso de su imaginación para ver la jugada.
Como es característico de la radio, la aceleración de la voz, las emociones hacen que se canten los goles antes de serlos.
FESTEJO Y FELICIDAD
Ellos festejan el goooool antes de serlo, se emocionan al escuchar al comentarista, pero luego regresan a hacer la mezcla que les pide el maistro para pegar tabique.
El partido empató con la hora del almuerzo, así que se armó un bufet muy a su manera, con tortas, carnitas, los frijoles, los nopalitos, el arroz, acompañados por tortillas y un café o refresco.
Es un comal la barra de comida, donde se calienta de todo, y los olores que invitan a buscar lo que los produce. Las sillas son sustituidas por pedazos de tabique.
Se habla poco para escuchar el partido, se pueden, por espacios, discutir las jugadas, y los aciertos del director técnico de la Selección Mexicana, porque cuando se ven los partidos se vale, porque todos se vuelven expertos.
