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Lucharán hasta encontrarlos

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El problema de las personas desaparecidas en el estado de Guanajuato es una situación lacerante que abarca a toda la sociedad, a todos los municipios y comunidades. El pasado sábado 18 de febrero se llevó a cabo, en Purísima del Rincón, la primera marcha de familiares que, de manera incansable, buscan a sus hermanos, hermanas, hijas o padres.
La marcha fue organizada por el colectivo ‘Buscando a Pablitos’, uno de los más reconocidos en la zona Del Rincón.

El contingente de familiares partió a las 11:00 de la mañana, pero comenzaron a congregarse desde las 10:00. Todos llevaban playeras con la imagen de una persona que de un momento a otro, desapareció de sus vidas sin dejar rastro. Había quienes sostenían pancartas y mantas con sus fotografías. Algunos de ellos lloraban de manera abierta, y otros optaron por guardar un respetuoso silencio.

Gritando consignas como “¡Hijo, escucha, tu madre está en la lucha!” o “¡Únete, únete, que tu hijo o hija pueden ser!” “Porque se los llevaron, vivos los queremos” y “Nos han quitado tanto, que nos han quitado el miedo”, la gente marchó desde bulevar Juventino Rosas hasta llegar a la Plaza Principal del municipio.

La situación es extremadamente seria. De acuerdo con Raymundo Sandoval, de “Plataforma por la Paz y la Justicia en Guanajuato”, en el estado hay más de 3 mil desaparecidos, ocupando el doceavo lugar a nivel nacional. Tan solo en el área que comprende los Pueblos del Rincón (San Francisco, Purísima y Manuel Doblado) son 374 registros. Las desapariciones se han quintuplicado desde 2017 a la fecha, de acuerdo con las investigaciones de su plataforma. Sandoval explica:

“Detrás de la desaparición forzada de personas, hay otros fenómenos macrocriminales, como la trata de personas, extorsión, secuestro (…) las personas desconfían de las instituciones, y ya no reportan a las autoridades. Tenemos casos donde agentes de la fiscalía participan activamente en las desapariciones. En Guanajuato sí se han activado los sensores cuando desaparecen funcionarios. Eso no sucede en todos los casos”.

TESTIMONIOS
Las historias de los familiares que han perdido a alguien son desgarradoras, tristes… pero pese a lo crítico de la situación, en todos ellos persiste la esperanza. Estas son algunas de sus vivencias.
Javier Becerra García tiene 52 años y es chofer de una empresa. Su hijo Ángel de Jesús Becerra desapareció el 29 de noviembre del año pasado. No ha sabido nada de él. Ni autoridades, ni civiles le han dicho una sola palabra. El 31 de aquel mes levantó denuncia. La atención de la Fiscalía Estatal ha sido nula.

“Si la gente supiera el dolor que trae uno al no saber nada de su familiar… Esa uno todo el día pensando qué fue de él, si come, si no come. Si tiene frío o si no. Hoy en día se pueden llevar a la gente como si nada. La gente ande o no en las drogas de todos modos se los llevan”.

Javier concluye su testimonio diciendo que un hijo desaparecido es una sensación que no le desea ni al peor de sus enemigos.
José López Franco es vigilante. Tiene 54 años. Su hijo, Luis Ángel, un sábado fue a una pelea de gallos en la colonia El Carmen y tras una riña, fue detenido. El lunes 31 de 2022 de enero su madre lo sacó de los separos y después, al volver a la colonia por su motocicleta, fue la última vez que lo vieron.

“Fuimos a levantar la denuncia y nos dijeron que esperáramos 72 horas, pero él nunca faltaba a la casa. Desde entonces hemos dado vueltas y vueltas a la procuraduría. Ahora ya ni nos contestan llamadas. Esto de los desaparecidos lo veíamos solo en la televisión. Nunca pensamos vivirlo. Ahora en las noches ni puedo dormir. Es una desesperación, ganas te dan de salir al cerro a buscarlo donde sea”.
Lucy López vivió la desaparición de su hermano, Luis Ángel, quien un día se levantó y se vistió para ir al trabajo… a partir de ese momento, ya no regresó. Pasaron los días y los meses.

“Somos muchas familias. Algunas tienen miedo de buscar. Somos muchas, y hay muchas calladas que por el miedo y la injusticia no quieren hablar. Hay niños que esperan que regrese su papá o su mamá. Espero que las autoridades hagan caso, porque en el de mi hermano no hicieron nada. Ir a la fiscalía es perder el tiempo”.

Bibiana Mendoza es vocera del colectivo irapuatense “Hasta encontrarte”, que surgió como respuesta a la poca atención de las autoridades. En sus propias palabras, es la voz y la dignidad de las personas desaparecidas. Su hermano, Manuel, desapareció cuando un día se lo llevaron hombres armados de su domicilio, sin aparente explicación. Estos hechos ocurrieron hace 5 años, y hay varios similares.

“En estos casos no hay un por qué y si lo hay sería porque hay autoridades incompetentes en el estado para la problemática de violencia que estamos viviendo en Guanajuato. Es algo preocupante”.

PROBLEMA DE HACE TIEMPO
Sobre el asunto de las desapariciones forzadas, ofrece su perspectiva para este medio informativo Erick Gómez Tagle López, quien es sociólogo de formación inicial y además cursó la maestría en Estudios Políticos y Sociales, así como el doctorado en Ciencias Penales y Política Criminal, obteniendo en cada uno mención honorífica.

“Es importante comprender la distinción establecida en Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, la cual precisa que persona desaparecida es aquélla cuyo paradero se desconoce y se presume, a partir de cualquier indicio, que su ausencia se relaciona con la comisión de un delito, mientras que una persona no localizada es alguien cuya ubicación es desconocida y que, de acuerdo con la información que se reporte a la autoridad, su ausencia no se relaciona con la probable comisión de algún delito”.

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