“Los Jefes de jefes” retornaron a la ciudad para complacer a sus fieles seguidores quienes esperaron un par de años para experimentar de nuevo el ambiente inigualable de Los Tigres del Norte, el sábado por la noche el Palenque de la Feria vibro con el poderío musical de dicha agrupación.
FIELES SEGUIDORES
Poco más de 5 mil personas tuvieron la oportunidad de reencontrarse con una de las agrupaciones gruperas más emblemáticas de México; en un recinto y formato distinto, la agrupación dio un concierto que fue disfrutado muy al estilo palenque.
La cita programada para las once de la noche tuvo una demora prolongada, la gente que había llegado puntual comenzaba a desesperarse, chiflaban, y entre el nerviosismo para que aquello comenzara se tomaban una que otra bebida; los vendedores de souvenirs caminaban entre la gente, bandas ornamentadas con diamantina, fotografías de los Tigres del Norte, gorras, playeras, de todo un poco para vivir la experiencia del concierto.
Minutos antes de las 11 de la noche el recinto vibró con la presentación de la agrupación, en el centro del redondel sobre una plataforma giratoria estaba la batería de los Tigres del Norte, alrededor varios acordeones que serían utilizados dependiendo la canción a interpretar, cada uno de los instrumentos musicales estaban impecables, brillaban con el reflejo de la luz de los reflectores.
La gente se emocionó con la aparición en el redondel de los 5 integrantes del grupo, quienes en medio de un muy buen equipo de iluminación de inmediato comenzaron su repertorio musical, “La reina del sur”, “La mesa del rincón”, “La tumba falsa”, “Golpes en el corazón” entre otras canciones le daban a la noche un ambiente especial.
VELADA DE ZARPAZOS MUSICALES
Los integrantes de Los Tigres del Norte recorrían el redondel acercándose a las orillas para tomarse fotos con la gente que lo solicitaba, recibían flores, simplemente se dejaban apapachar por un público leonés que no escatimaba en afecto y ambiente.
A pesar de que no había espacio para bailar, los asistentes se las ingeniaban para hacerlo, eso sí, la mayoría no aguantaba y cantaba a todo pulmón cada una de las canciones que sonaban.
