
Su importancia y trayectoria ha quedado plasmada de excelente forma en el libro “Los Sancrispines” publicado por CICEG y Tlacuilo Ediciones, y escrito por Ramón Ascencio Villanueva. Desde los años setenta, hasta la actualidad, estos galardones se han entregado año con año.
Con la reciente edición de SAPICA, es buen momento para recordar cómo ha avanzado León junto con sus empresarios y por supuesto, con esta presea.
Realizar una reseña y semblanza de todos los ganadores de este premio sería exhaustivo, pese a que la investigación que se recoge en el libro “Los Sancrispines”, presentado en SAPICA la semana pasada, es impecable, de modo que se recordará a sus ganadores década por década.
Fue en 1975 cuando se entregó por primera vez el San Crispín a Antonio Sánchez Herrera. Nacido en 1904 en el tradicional Barrio del Coecillo, obtuvo varios reconocimientos a lo largo de su vida, además del que hoy nos ocupa, y que se lo entregó el entonces gobernador, Luis Horacio Ducoing Gamboa.
La década de 1980 abrió con varios cambios tanto sociales como de la cultura popular. El primer galardonado fue Teódulo Torres Íñiguez, quien lo recibió orgullosamente en 1980 y nació un 12 de septiembre de 1916 en el rancho de San José, municipio e Mexticacán. Ya como empresario en León, destacó por ser de los primeros en establecer la semana de 40 horas, con horario corrido de 8 a 5 de lunes a viernes, integrando comedor a muy bajo costo.
En 1990, fue Ramón Padilla Chávez quien se hizo merecedor al San Crispín. Tal como señala el libro: “Tampico y León se vinculan una y otra vez con empresarios que han sido laureados, pues los padres de Ramón se trasladaron de aquella ciudad a León cuando este tenía 10 años. Se trata de un empresario innovador y de ideas novedosas que le hicieron merecedor del San Crispín.
El nuevo milenio abrió con la entrega del San Crispín para el empresario y político Eliseo Martínez. De acuerdo con el libro de “Los Sancrispines”, destaca “su actuación como presidente de CICEG, en una época muy complicada”.
Esos son tan solo algunos de los ganadores del San Crispín, que hasta el día de hoy se entrega de manera constante.