El Dr. Abisai de los Santos, médico general, egresado de la Universidad de Michoacán, en esta participación de la sección SALUD, nos habla sobre los riesgos de mezclar algunos medicamentos a la hora de ingerir cualquier bebida alcohólica.
“Gracias nuevamente por la oportunidad para hablar un poco de salud, en esta ocasión hablaremos de los riesgos de mezclar algunos medicamentos a la hora de ingerir cualquier bebida alcohólica. El alcohol es una droga como cualquier otra, que ingresa al tubo digestivo, pasa a la sangre y luego se traslada a los diversos sitios en donde genera sus efectos, principalmente al cerebro. Al cabo de un tiempo se metaboliza en el hígado para después perder su efecto. Los medicamentos atraviesan el mismo proceso. Al ingerirlos, pasan del tubo digestivo a la sangre y de allí a los sitios en donde tienen su efecto.
El problema puede presentarse cuando se ingieren en simultáneo y son metabolizados por las mismas enzimas, ya que estas metabolizan menos ambas sustancias, provocando que tengan un mayor efecto, ya que el alcohol estimula de tal forma las enzimas que el cuerpo genera mayor cantidad, provocando que algunos medicamentos se metabolicen más rápido. Esta situación ocasiona que ante la dosis habitualmente indicada, el efecto sea menor.
La población de riesgo está compuesta por las personas mayores de 65 años, debido a que son más sensibles a los efectos del alcohol, y aquellos que toman una medicación crónica que requiere niveles en sangre más estables, como los anticonvulsivantes y los anticoagulantes.
Es poco predecible qué cantidad de alcohol es la que puede generar un efecto adverso, ya que eso depende de cada individuo. Algunas bebidas alcohólicas, como la cerveza o el vino tinto, tienen una sustancia llamada tiramina, que al mezclarse con medicamentos pueden originar náuseas, vómitos o enrojecimiento facial. Por ejemplo, el paracetamol combinado con el alcohol puede aumentar sus efectos tóxicos en el hígado.
Algunos medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso, por ejemplo la benzodiacepinas (alprazolam, diazepam, lorazepam, etc), causan sueño y relajación. Si son ingeridos junto con alcohol pueden disminuir la capacidad de respuesta, provocando accidentes de tránsito o domésticos.
Hay medicamentos que pueden ser suspendidos transitoriamente, pero otros requieren un nivel estable en sangre, lo que impide su suspensión. A su vez, algunos pueden llegar a interactuar de manera significativa con el alcohol, como el caso de los anticonvulsivantes o los anticoagulantes. Si se suspenden los anticonvulsivantes, la persona puede llegar a tener convulsiones, o bien al combinarse con alcohol podrían aparecer efectos secundarios. En estos casos se recomienda que la persona no beba o consulte con su médico antes de hacerlo.
Lo ideal, es no combinarlos y menos cuando el paciente tiene inestabilidad en sus padecimientos de fondo, ya que podría generar un incremento de los niveles en sangre de algunos medicamentos, aumentando la posibilidad que aparezcan efectos secundarios”
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