La situación de muchos mercados en León es fantasmal, pues muchos de estos lugares, que antaño estuvieron repletos de vida, acción, compras y ventas, hoy en día se convierten en cadáveres comerciales.
Varios son los mercados que tiene diversos locales cerrados o incluso, que no “despegaron” del todo: El Gaona, el Allende, La Luz, por mencionar solamente algunos de los más conocidos y populares.
Este medio informativo publicó desde el pasado 12 de marzo que la dirección de Comercio, Consumo y Abasto informó que hay 180 locales y pizarras abandonadas en mercados de la ciudad, resultados de las últimas acciones de la dependencia.
Para los comerciantes que persisten en algunos de los mercados de la ciudad, como es el caso del Allende, la problemática tiene ya mucho tiempo. Algunos vendedores empezaron a padecer una crisis desde la pandemia del coronavirus, cuando fue necesario cerrar muchos negocios y al no poder sostenerlos, hubo que adaptarse a las ventas en línea en el mejor de los casos, y en el peor, simplemente, cerrar.
“La situación está muy difícil para todos, en todos los oficios y en todas las chambas”, dice Rogelio, comerciante del Allende. “Ya cada vez es más complicado mantener un negocio. Hay quienes nos mantenemos, porque tenemos clientes fieles, pero aún sí es complicado para todos”.
Otros ya tenían problemas, como es el caso del Barrio Arriba, que desde hace años es una de las zonas más importantes de León históricamente hablando, pero su abandono habitacional ha sido gradual, pero inevitable.
Entre las compras en línea que cada vez se habitúan más, y las dificultades económicas, los mercados leoneses se mantienen en pie, gracias a la lealtad de su gente, que cumplen a rajatabla la frase de la ciudad: “el trabajo todo lo vence”.
