Los buenos amigos nos convierten en mejores personas, quedamos en deuda con su amistad, gracias a su auténtica bondad apoyada en lo bueno, en lo correcto, sacan lo mejor de nosotros mismos. Nos retan continuamente a la generosidad, nos exigen niveles más profundos de honestidad. Cuidan amorosamente tu excelencia humana, nos moldean hacia la plenitud.
¿Cuál es el verdadero amigo(a)? Es aquel que se preocupa por promover tu personalidad e identidad más profundas, tu capacidad de crecimiento y madurez en todos los ámbitos, tu valor y dignidad como persona, elevando y perfeccionando tu apertura cognoscitiva y volitiva (de la voluntad) ennobleciendo tu vida con una ética de afectos refinados, dirigidos con amor hacia el bien de los demás. El amigo, es un amigo para el amigo, es como un hermano, que ante todo, se esmera por impulsar la verdadera libertad interior de su amigo, cimentada en las virtudes precedentes.
La sociedad de los amigos es una sociedad de respeto, amor, donde cada uno trabaja, para alcanzar lo mejor del otro. Sabremos quienes son nuestros amigos cuando nos corresponden de igual manera. Experimentamos toda su entrega, dedicación, y bondad para con nosotros, por nuestro propio bien en toda la extensión de la palabra.
Los verdaderos amigos comparten una reciprocidad en su amistad, esta se nutre gracias al afecto de la mutua simpatía. Pueden llegar a convertirse como en nuestros padres; por su dirección y consejo con visión inteligente para construir y vivificar nuestras vidas.
Aunque existen muchas clases de amistad las mejores, serán aquellas que son verdaderas escuelas de virtud. Sígueme en las redes. Mayores informes seminarios y conferencias relacionados con el tema www.grandezaydignidad.org rossamaary@hotmail.com Facebook rosa María Julia Ordaz You Tube Rosa María Ordaz, “el esplendor de la palabra” María Visión. IVOOX Rosa María Ordaz, You Tube Rosa María Ordaz “testigos del amor”
Los mejores amigos son verdaderas escuelas de honestidad
Los verdaderos amigos nos ennoblecen, sacan lo mejor de nosotros, se parecen al artista porque, a través de la genialidad de su amor, nos moldean en la bondad y la hermosura de su auténtica amistad (J. Wadell)
SourceEl Heraldo de León
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