La Capital del Estado con más de 400 años de existencia, al menos durante los últimas décadas debido al incremento poblacional, se preserva en la antigua cañada y se moderniza en la planicie: dos Guanajuatos.
Si bien por un lado se admira de la tradicional ciudad su arquitectura ecléctica y colorida, por el otro se observa el desarrollo urbano lineal.
La distancia entre ambas ciudades la median las conocidas “curvas peligrosas”, de la zona sur, entre las colonias Noria Alta y Marfil.
En el antiguo Guanajuato se mantiene la llegada constante de turistas, quienes acuden para admirar sus riquezas históricas y culturales.
En el nuevo y moderno Guanajuato, con otra imagen arquitectónica, en la se nota poco turismo, es una prolongada área en constante movimiento, porque en toda la planicie prevalecen áreas de trabajo, comerciales, institucionales y habitacionales.
