
David Cervantes Díaz se encarga de las plantas de luz de su empresa. Su responsabilidad es algo fundamental, tan fundamental que los visitantes a la Feria de León suelen pasar por alto: la luz.
“Mi función es que los generadores no fallen, que todos tengan su energía. Tenemos tiempo trabajando en esto, y es lo que hacemos y a lo que nos dedicamos”, señala David Cervantes.
En cuanto al equipo que trabaja en los famosos y queridos “carritos chocones” todos tienen que encargarse hasta del más mínimo detalle: desde las telas en el techo del juego, hasta que no haya ni un solo accidente y que todo ocurra de manera perfecta, desde las filas de los visitantes hasta el engranaje.
“Nada debe fallar”, sentencia David.
En cuanto a la electricidad, los carritos chocones para adultos utilizan 45 kilowats, mientras que los carritos chocones para niños, cuarenta. Se trata de toda una logística en cuestión eléctrica y social, tal como lo explica David Cervantes:
“Además, tenemos generadores suficientes para alimentar los juegos mecánicos. Nosotros traemos cuatro, mientras que los Señores García (quienes tienen gran parte de los juegos) deben de traer dieciocho o veinte. Todo debe de funcionar a la perfección, no puede haber un error. Nosotros no empleamos la luz de la ciudad, porque no nos abastece. Lo que necesitamos son los generadores, si no, no aguanta la luz”.
El personal varía dependiendo el juego, así es como funcionan los motores eléctricos de corriente directa, que usan ochenta voltios. En total, son dieciséis los que se mueven entre el espacio de los carritos y chocan entre sí, arrancando risas entre los usuarios.