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Los ángeles en el infierno

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Hace 30 años, mientras la gente de León y todo el mundo comenzaba los primeros días de mayo con relativa tranquilidad, la ciudad de Los Ángeles, California, vivía un infierno y enfrentaba una de las épocas más violentas de su historia: los disturbios raciales de 1992.

La cifra de los daños y pérdidas fue impactante: 3,000 incendios, 2,000 heridos, y más de 50 muertos. Fue necesaria la participación del ejército, la policía, bomberos y prácticamente cualquier figura de autoridad del país de las barras y las estrellas. Durante 5 días, todos los medios de comunicación del mundo informaba de los hechos, entre ellos El Heraldo, que en su edición del 4 de mayo publicaba la forma constante en que el número de muertos ascendía.

Pero ¿Cómo empezó todo? ¿Cuál fue la chispa que incendió aquella urbe y la puso en el epicentro de la violencia?

Todo comenzó con un caso de abuso de autoridad y un racismo intrínseco que consiguió que la comunidad afroamericana estallase.

“VIDEO VIRAL” EN 1992

Todo comienza el 3 de marzo de 1992, cuando un taxista de nombre Rodney King fue advertido por unos policías blancos para que se detuviera. Hizo caso omiso, pasándose varios semáforos. Los cuatro policías lo interceptaron, bajándolo del auto y propinándole una brutal golpiza. Aunque era un hecho que Rodney tenía antecedentes penales y cometió una falta, la respuesta de los uniformados fue desproporcionada.

Entonces, ocurrió un hecho adelantado para su época: alguien grabó en una cámara de video la brutalidad policial y lo difundió. Al poco tiempo se reprodujo en todos los noticieros del mundo, volviéndose lo que hoy sería una grabación viral.

Los policías fueron llevados a juicio, todo indicaba que serían procesados. Pero no fue así. Todo se manejó para que salieran libres. El 29 de abril se difundió el fallo del jurado y entonces, comenzó el enojo de la ciudadanía afroamericana y chicana.

Empezaron a incendiar edificios y saquear tiendas. Ese mismo día, el camionero Reginald Deny fue sacado de su vehículo y golpeado salvajemente. En ese entonces, el LAPD (Departamento de Policía de Los Ángeles, por sus siglas en inglés) creyó que con un turno podría mitigar los disturbios, pero fue un grave error. Durante seis días, todos los noticieros y periódicos mostraban gente saqueando comercios, personas sangrando, edificios en llamas y columnas de humo por toda la ciudad. Los heridos y muertos aumentaban. Con el objetivo de cuidar su patrimonio, muchos vecinos y comerciantes tuvieron que defenderse armando grupos comunitarios, pues la policía estaba claramente sobrepasada. Una noticia publicada el 3 de mayo en la sección internacional de este diario, revela que los participantes en los disturbios ni siquiera sabían quién era Rodney y los cuatro policías, solo destrozaban por diversión. El 1 de mayo llegaron fueras castrenses de Estados Unidos y fue necesario instaurar un toque de queda, al que muchos ciudadanos hicieron caso omiso.

Aquel mismo día, Rodney King dio un discurso transmitido en todos lados, reiterando con lágrimas en los ojos, la pregunta: “¿Podemos llevarnos bien? Por favor, se los suplico, llevémonos bien”.

Para el 3 y 4 de mayo la situación se empezó a calmar. Las autoridades levantaron el toque de queda y poco a poco la situación en la urbe volvió a la normalidad. Negocios, escuelas y bancos reabrieron.

Sobre los disturbios se ha filmado y escrito muchísimo. Se pueden escuchar las grabaciones radiofónicas de la BBC de 1992 en este enlace: soundcloud.com/wswitness2012.

Dos novelas sumamente interesantes son ‘Todos involucrados’ de Ryan Gattis, y ‘La caja negra’ de Michael Connelly. Independientemente de que haya ocurrido hace tres décadas y en Estados Unidos, la pregunta de Rodney persiste y parece no tener respuesta: “¿Podemos llevarnos bien?”

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