A un mes de que el Gobernador Miguel Márquez entregó las obras de remodelación del Templo de San Juan del Coecillo, las cuales tuvieron una inversión de 2.9 millones de pesos, jóvenes de la zona juegan futbol en la histórica fachada de la iglesia y en la plaza, los cuales están protegidos por el INAH, sin que nadie les llame la atención para preservar el patrimonio.
ENTREGA DE OBRAS
Fue el viernes 16 de febrero que el Gobernador estuvo acompañado del alcalde, Héctor López Santillana, en el recorrido de entrega de obras que se realizó a sacerdotes y ciudadanos de las obras en San Juan y San Francisco del Coecillo, así como San Juan de Dios, remodelaciones que tuvieron un costo superior a los 11 millones de pesos.
El titular de la Secretaría de Obra Pública del estado, Arturo Durán Miranda, informó que en la plaza de San Juan del Coecillo se invirtieron 2.9 millones, mientras que en San Francisco se invirtió 1.6 millones y en San Juan de Dios se realizó una inversión de 6.4 millones de pesos.
En San Juan del Coecillo se cambió el piso de la explanada, se iluminaron las cúpulas y muros de las iglesias, así como remodelaciones a las fachadas de las bardas, limpieza general de la cantera, arcos, impermeabilización de las techumbres y pintado en general de las fachadas.
En la entrega, Márquez Márquez exhortó a los ciudadanos a cuidar sus plazas públicas y recintos religiosos, con la finalidad de atraer a los turistas, en beneficio de los mismos comerciantes y de mantener las tradiciones culturales de los barrios.
FUTBOL
Este lunes, a las 11 de la noche, el Heraldo de León se percató de que los jóvenes juegan futbol en la explanada de la plaza, utilizando las bardas y enrejados de la iglesia como portería, sin que ningún vecino o comerciante les llamara la atención.
Un comerciante vendedor de elotes cocidos, pidió a unos niños pequeños que se salieran de los empastados, los cuales también fueron remodelados en una primera etapa por la autoridad municipal junto con las bancas y las mallas de protección de los jardines y sus kioscos.
Al parecer, jóvenes de entre 12 y 16 años aprovechan cuando se baja la afluencia de visitantes y que se cierra la iglesia para jugar con balones en la explanada, sin importarles dañar las lámparas coloniales y fachadas que están recién remodeladas y que son patrimonio protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
