Los Panzas Verdes fueron del gozo a llevarse una mueca en el rostro, luego de dejarse alcanzar en el marcador por los Tigres de la UANL, un juego de momentos contrastantes en el ataque local.
Entre constantes ajustes tácticos, los Esmeraldas hallaron su mejor versión cuando se puso a jugar como siempre y sin inventos, una formación de 4-4-2, y todos en su posición, luego de empezar con un 4-3-3 que pocos réditos le dio.
El cuadro del Bajío encontró premio a su esfuerzo jugando al contragolpe, con sus jugadas más peligrosas y el gol de esa forma.
El ingreso de su segundo delantero en mejor momento, Álvaro Ramos, sirvió para que al 56′, tras una recuperación de Elías Hernández, los verdiblancos se fueran contra la portería visitante en 3 toques, de Alexánder Mejía a Ramos y Ramos a Boselli, quien disparó de buena forma anotando de derecha.
Fue la mejor jugada del León en todo el partido, que estuvo lejos de avasallar a su rival.
Esa parte complementaria tuvo otra de peligro para los locales, de Andrés ‘Rifle’ Andrade, que a nuevo pase de Ramos decidió disparar sobre el achique de Nahuel Guzmán, quien se quedó con la pelota.
Fue lo mejor que hizo La Fiera al frente a lo largo del partido, un juego de menos claros que oscuros.
El primer tiempo León tuvo que recurrir a su mejor arma posible ante el dominio territorial de Tigres, que paseó el balón de un lado a otro insinuándose sobre el arco de William Yarbrough.
Los verdiblancos parecieron comenzar nerviosos, erráticos de forma constante de tres cuartos de cancha hacia el frente.
La muestra de ello fueron los avisos de peligro que concretaron en ese lapso, el más claro hasta el minuto 34, en desborde de Andrés ‘Rifle’ Andrade, quien se envió al área y metió una diagonal atrasada que Elías Hernández alcanzó a controlar para disparar apenas desviado.
Antes, el propio ‘Rifle’ había creado el que fue la llegada de mayor peligro sobre la portería Auriazul.
No fue sino hasta el 42′ cuando Mauro Boselli se perdió una más, pegándole de primera al segundo poste de Nahuel Guzmán, tras buena combinación entre Elías Hernández y Fernando Navarro.
De lo dulce a lo agrio
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