
Con el objetivo de llevar la felicidad de las fiestas de fin de año, gente del Centro Social Comunitario Brisas de la Esperanza, encabezados por Galilea García y Jorge Cárdenas, además del Club de Leones, se unieron para atender a las personas de las ladrilleras del Refugio.
Las personas llevaron comida y regalos, además de ropa de invierno para que quienes trabajan haciendo ladrillos puedan protegerse en esta gélida época. Fueron alrededor de 250 niños favorecidos y 100 adultos beneficiados. Además, se les ofreció comida y ponche.
“Para nosotros es muy importante seguir con esta labor, porque queremos llevar todas las cosas buenas que hacemos en Brisas del Campestre a diferentes partes de León”, dijo Galilea García, quien ha destacado por realizar labores de beneficencia en su colonia, Brisas del Campestre, borrando todos los estigmas y prejuicios al respecto.
Durante la mañana y tarde posteriores a Navidad, las personas dedicadas a la ayuda social reunieron a la gente de las ladrilleras y les ofrecieron ponche. Los niños, quienes jugaban en las calles sin pavimentar y los montículos de tierra, se sintieron entre alegres y sorprendidos cuando les empezaron a ofrecer los vasos.
En medio del día nublado y el intenso frío decembrino, la gente de las ladrilleras recibió su vaso de ponche, experimentando el espíritu navideño. Poco después les entregaron ropa de acuerdo a sus tallas, desde chamarras y camisas hasta pijamas.