La señora “Trini”, comerciante de temporada, lleva cuatro décadas vistiendo “Niños Dios”, que es festejado cada 30 de abril en su día.
Trinidad Alonso Cabrera tiene 69 años, y narra que el tener muchos hijos y un esposo enfermo la llevó a incursionar en el sector. “Empecé vendiendo puro (ropón) de tejido” para lograr el sustento familiar”.
Se colocó desde el sábado a un costado del mercado “González Ortega”. Varios puestos son atendidos por sus hijas, “ellas los cosen”.
Para ofrecer producto a buen precio, aprovecha ofertas en telas: “Me voy al retaso, donde quiera que hay uno lo tomo”.
Los hay pequeños, de 50 pesos, y grandes de hasta 300 pesos, según el tipo de tela. “Nos gusta dar el precio justo”, dice “Trini”.
Cuenta también con sombreros, calcetines, huaraches, coronas.
Vestir a un “Niño” de tamaño mediano, “de todo a todo”, cuesta en promedio 220 pesos, dice.
Sumarse a esta actividad le representa “un regocijo”, ya que hace algunos años la ropita era muy austera. “Mis nietos me dicen: ‘Abuelita, vamos a dar un pastel’, y es gusto para ellos, nosotros nunca tuvimos eso”.
Hoy lunes es el último día de venta, e invita a la población a consumir productos hechos en Silao.
