
Desde las 12:00, se reunieron frente a la Fuente de los Leones y comenzaron a repartir volantes, ante ciudadanos asombrados que miraban el perro de mentiras con asombro, desagrado y curiosidad. La pregunta que hacían era simple, pero al mismo tiempo, extremadamente compleja: ¿por qué amar a un perro y no a un cerdo, a una vaca o a un ave? ¿Qué no tienen sentimientos todos?
Los miembros de PETA hicieron además un llamado contra el especismo, forma de discriminación que considera a los animales como seres inferiores y a los humanos por encima de ellos.
Gabriel Ochoa, gerente de comunicaciones para PETA Latino, reconoció que en todo México la escena vegana ha crecido, y León no es la excepción.
“Cuando la gente ve esa imagen se sorprende, porque se ve muy real. La mayoría de la gente tiene empatía por perros y gatos, saben que tienen personalidades y sentimientos… pero las vacas y cerdos también. No son diferentes ni a otros perros ni a los humanos. No son diferentes a nosotros en el deseo de ser libres y no ser lastimados”.