Los católicos de la Arquidiócesis de León se unieron en misa especial con el arzobispo Alfonso Cortés Contreras por la paz en Ucrania, ante el llamado del Papa Francisco a nivel mundial.
En la misa en Catedral, los feligreses y el pastor católico realizaron el acto de encomienda de Rusia y Ucrania al inmaculado Corazón de María.
Junto con el Arzobispo, elevaron la oración: “Madre de los hombres y de los pueblos tu conoces todos los sufrimientos y sus esperanzas, tu sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que sacuden al mundo, acoge nuestro grito dirigido en el Espíritu Santo directamente a tu corazón y abraza con el amor de la madre y de la esclava del señor a los que esperan este abrazo. Y al mismo tiempo a aquellos cuya entrega tú esperas de modo especial, toma bajo tu protección materna a toda la familia humana, especialmente a los pueblos de Rusia y Ucrania, a los que con todo el afecto a ti madre confiamos”, agregaron.
“Que se acerque para todo el pueblo la paz y la libertad, el tiempo de la verdad, de la justicia y de la esperanza, por Jesucristo nuestro señor”, concluyeron la oración y continuó la misa especial.
Destacó que “la guerra es fruto de nuestras malas decisiones, de nuestros egoísmos, de no considerarnos hermanos y no respetarnos mutuamente”.
Alfonso Cortes Contreras, precisó “lo que pedimos a nuestro señor Jesucristo, en este día santo de su encarnación, haznos personas nuevas, de paz, cambia nuestro corazón y edúcanos en la verdad, en la justicia, en vivir como hermanos, en saber tener un corazón agradecido con la creación y saber cuidarnos, sobre todos cuidar el rostro de Dios que todos tenemos”.
Dijo que, si tenemos una sociedad en la violencia, en la corrupción, agrietada en los valores humanos, en el respeto a la vida, a la familia, al matrimonio, viene de adentro del corazón, sólo va a cambiar cuando cambiemos el corazón y nos convirtamos a Dios, en el respeto a nosotros mismos y a los demás y a la creación, necesitamos ser justos y fraternos con la ayuda de la gracia de Dios.




