Expectativa. Tensión. Miedo. Desconcierto. Calles de León semidesiertas. Finalmente, la gloria, el triunfo. Así vivieron los leoneses el triunfo de la Selección Nacional por encima de Alemania, en un intenso partido 1-0.
Desde las 10:00 de la mañana la gente se reunió en cafés, fondas, cantinas, bares, restaurantes o al calor de sus hogares. Hubo quienes se dirigieron al Parque Explora, en donde había dos pantallas gigantes y no apartaron su mirada de la proyección.
En un principio, creían que México perdería. Todos los pronósticos estaban a favor de los teutones. El frío de la mañana no impidió que la gente viera el partido a la intemperie. Algunos con su playera de la Selección Nacional, otros ondeando banderas y otros con nada más que su lealtad.
Santiago Torres, vestido como un danzante prehispánico, mostraba su total apoyo a México. Al igual que muchos visitantes del Parque Explora, acaba de correr en un maratón y aprovechó para, de una vez, quedarse a ver el partido, así como muchos padres que celebraban su día.
A las 10:28 casi metían un gol. La tensión y el miedo se dibujó en los rostros de los leoneses. “¡Márquez! ¡Márquez!” gritaban. Todo mundo opinaba sobre qué era lo que Osorio debía o no debía de hacer, cómo desplazarse en la cancha, cómo hacerle para anotar un gol.
Fue alrededor de las 10:36 cuando todo León, y todo México, gritaron de júbilo, pues México anotó el primer gol. Con aplausos, batucadas, maracas, toda clase de expresiones, tanto de júbilo como malsonantes, se escuchó un poderoso:
“¡Gooooooooooooooooooooool!”
Martín Salcedo, trabajador de marroquinería, abrazó a su esposa y a las personas que tenía cerca, susurrando “Sí se pudo” y luego gritando un hurra para México. Ahora, todos amaban al “Chucky” Lozano y a Osorio.
Las calles de León estaban casi desiertas. En centros comerciales como Centromax, los bares y cafés despachaban a sus clientes, quienes entre trago y trago de cerveza esperaban que el partido concluyese. Con temor creían que quizá, y solo quizá, Alemania golease a México, pero no sucedió.
Así concluyó una batalla de la selección, pero la guerra en el Mundial aún continúa.
