
Entre puestos de comida que iban desde tacos hasta buñuelos, pasando por hot-cakes y hot-dogs, cohetes tronados de manera constante, juegos mecánicos, mariachis y danzantes prehispánicos, hubo peregrinaciones, peticiones especiales, aplausos y algarabía durante toda la mañana del 12 de diciembre, en el templo ubicado en la colonia Obrera, donde también se llevó a cabo la celebración eucarística.
Debido a que la pandemia no ha concluido, pese al semáforo verde y el avance de las brigadas de vacunación, todos los fieles llevaron cubrebocas y se untaron gel antibacterial de manera constante. Incluso muchas de las prendas tenían estampados de la aparición a Juan Diego en el Tepeyac. Junto con los rezos y las felicitaciones, la canción de “la Guadalupana, la Guadalupana bajó al Tepeyac” fue, sin duda alguna, la más coreada.