lunes, agosto 31, 2026
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LAS GANAS DE APRENDER LO HACEN SUPERARSE

Cuando apenas tenía algunos meses de haber ingresado a la primaria J. Jesús Rodríguez Calvillo la abandonó, lo que provocó que se enfrentara a varias puertas cerradas por no saber leer y escribir. Él disfrutaba de ayudar a oficiar misas, sin embargo, los sacerdotes se enteraron que había abandonado la escuela y lo impulsaron para volver a las aulas, aunque este regreso sería temporal.

A los 15 años volvería a dejar la escuela cuando cursaba el cuarto grado, pues las necesidades económicas en el hogar lo obligaron a buscar un trabajo y ayudar en el sustento de 10 integrantes en la familia.

“Tuve que dejar la escuela por decisión propia, mi papá no me exigía, pues era el más pequeño, pero yo veía la necesidad en la casa y tuve que convencer a mi papá, él no me dejaba que yo dejara la escuela. Me salí y me metí a trabajar”.

El haber aprendido a leer y escribir hizo pensar a Jesús que ya tenía lo necesario para crecer profesionalmente, sin embargo, no fue así y tuvo que conformarse con empleos que no lo hacían sentir pleno, aunque su crecimiento y desempeño fue destacado vendiendo baterías de cocina y electrodomésticos.

Posteriormente, durante la boda de su hermano Marcos conoció a Alejandra Cabrera, de quien se enamoraría a primera vista y un año después comenzarían una relación amorosa que se extendería por tres años. Juraron amarse por siempre durante su matrimonio.

Cuando apenas tenía 27 años de edad, Jesús comenzó con problemas en la vista y a los 32 años el Seguro Social lo pensionó, pues la retinitis pigmentaria era irreversible y cada día empeoraba, al punto que lo dejó completamente ciego.

“Yo me sentía como un pajarito que le cortaron las alas. Sí me dolió, me molesté mucho, pero me dio impulso de ser alguien en la vida; voy a estar frito, tengo familia, qué  voy a hacer, sin trabajo, no me dan trabajo ni de barrendero, qué voy a hacer así”.

Y agregó “nació la idea de superarme, de ser alguien en la vida y para eso necesito terminar la primaria, tengo que hacer una carrera. Investigué y me encontré con INAEBA, quien me brindó la oportunidad de estudiar y terminar la primaria en seis meses, ya después de estudiar los libros que me dieron presenté el examen y lo pasé, me dieron mi certificado”. Fue a través de amigos y familiares que conoció los servicios educativos que ofrece el Instituto.

El Pastor Jesús tuvo el apoyo de su esposa para estudiar la primaria, pues ella era quien le leía los libros que debía estudiar para las materias de Historia, Ciencias, Español, entre otras. Su examen fue diferente, pues el asesor educativo (Socorro) le leyó cada uno de los reactivos y él tenía que responder correctamente.

Al cursar la secundaria con INAEBA, Jesús aprendió el sistema braille y fue un motivante extra para continuar con su formación académica. Le siguió la preparatoria, universidad, maestría y doctorado. Hoy Jesús a los 70 años es un psicólogo que brinda terapias en su domicilio de la colonia San Nicolás, además se desempeña como pastor en la iglesia Ríos de León y busca ser un ejemplo para sus seis hijos y nietos, dejando el mensaje de que con educación todo es posible.

El Modelo Educación para la Vida y el Trabajo (MEVyT) ayudó para que Jesús adquiriera los conocimientos y competencias requeridas para continuar con su formación académica, incluso para que hoy en día pueda ejercer su carrera.

“Es un aliciente para seguir luchando, mientras tenga salud y tenga vida quiero seguir estudiando, seguirme preparando aún más”.

A poco tiempo de cumplir 50 años de casados, la señora Alejandra Cabrera se ha convertido en un valioso apoyo dentro de la vida de Jesús, pues es ella quien a diario lo acompaña y asiste en sus actividades.

“Yo estoy muy contenta por todo lo que ha podido lograr hasta ahorita, ya que él pudo superarse, él no tenía estudios, pero ya de grande estudió desde primaria, secundaria, preparatoria, hizo una licenciatura y su maestría; de verdad me da mucho gusto de ver que su discapacidad no le impidió para poder superarse y salir adelante”, comentó Alejandra, quien también certificó su secundaria con la atención educativa que brinda INAEBA.

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