Antes de la colonia, los chichimeca que habitaban la región de lo que hoy son los pueblos del Rincón; huachichiles y pames, dejaron sus tierras en familia apenas supieron que los hombres blancos se acercaban.
Como nunca antes había sucedido, se organizaron con otros pueblos “salvajes” llamados chichimeca, para viajar hacia los altos de Jalisco, cerca de Zacatecas, a librar la guerra del Mixtón, donde casi echan abajo las ansias de los conquistadores.
Muchos murieron ahí bajo fuego o bajo las patas de los caballos. Pero se fueron al norte, no se quedaron, y su historia no se documentó.
Los que poblaron eran indios otomíes cristianizados, que caminaron hasta acá desde el Estado de México, Querétaro e Hidalgo; indios terrasgueros o “sin tierra”, que ofrecían su mano de obra y que habían sido desplazados por muy diferentes circunstancias. Ellos llegaron antes y se asentaron en Santiago, pero el 20 de enero 1607, cuando se funda el pueblo, logran la tenencia de su tierra, según nos cuenta el profesor Jesús Zamora Corona, cronista de San Francisco.
La primera elección de indios
La primera elección se pudo hacer en 1650. San Francisco era una república de indios que podían elegir a sus autoridades menores.
En un documento con los nombres de los postulados, los indígenas hombres marcaban a su candidato electo con una rayita. Las autoridades simplemente sumaban las rayitas y quien tenía el mayor número era el gobernador. En el Archivo Histórico de León están estos expedientes.
Se trataba de un gobierno doméstico, para las cosas internas, pagar el tributo, temas hacendarios, conflictos vecinales, castigar faltas en contra de la misma población; porque para los temas complicados resolvía el alcalde mayor de León.
Los otomíes, luchadores por su propia democracia
Los indios y sus familias llegaron de su largo peregrinar a la hacienda de Santiago, a trabajar y a pedir un pedazo de terreno para hacer sus casas. No eran muy queridos por los españoles de la hacienda sino por su trabajo.
Pero ellos aprovecharon la visita del oidor de la audiencia de Guadalajara, Juan Paz de Vanecillo, para pedirle posesión de la tierra que ya habitaban y que los fundara como pueblo.
A Paz le interesó tasarlos para pagar el tributo y el acercamiento terminó con la fundación legal el 20 de enero 1607.
Ya propietarios siguieron trabajando como jornaleros en la hacienda. Maíz y trigo. Incluso hasta hace poco se conservaba la actividad en los aventaderos de Santiago, donde dejaba que los aironazos se llevaran la basurilla del trigo para limpiarlo.
Desde la fundación hubo conflictos, especialmente por acusaciones de los hacendados por ocupación de tierras, y los conflictos duraban siglos, se heredaban de generación en generación porque la Audiencia de México tardaba meses en recibir y contestar documentos; incluso, hay un documentos de 1702 donde se quejan en San Francisco de invasión de Purísima.
La independencia lo cambió todo
Luego de la victoria de la guerra de independencia en 1821, se nombran alcaldes únicos constitucionales, para cuyo nombramiento también se hacía una elección, aunque ahora era menos abierta, sólo algunos electores nombraban al alcalde.
Ya no todos los indios participaban, pero sí algunos, aunque el pueblo estaba habitado ya para entonces por españoles, mestizos, mulatos.
La evolución del país arrastra la de San Francisco. Así, en el imperio de Maximiliano había prefectos políticos que eran designados o impuestos por su jefe superior.
Ya en tiempos de Carranza, 1914, se crearon los ayuntamientos libres, los municipios. Antes el de San Pancho dependió de León. Y se reafirma en la constitución del 17.
Como en todo el país, hasta 1953 las mujeres pudieron acceder al voto.



