Estar en calma, afuera de un hospital a la espera de noticias sobre algún familiar o un ser querido internado, es una auténtica hazaña.
Los sentimientos de angustia o preocupación, a veces terminan rápido y otras veces se prolongan; dependiendo de los escenarios que viven.
Así lo comentó Rogelio Moreno, pues él ya tiene 9 días afuera del Hospital General de León, ubicado en la calle 20 de enero de la colonia Obregón.
Su esposa está en espera de ser intervenida en el quirófano y nos compartió cómo evoluciona dicha espera.
Ayer, este diario publicó un reportaje general acerca de cómo se vive dicha espera en el parque ubicado frente al Hospital en donde abundan comercios, vagabundos y también decenas de historias de los familiares que esperan ahí
Ayer Rogelio dijo que se necesita mucha fuerza para resistir los primeros días de angustia cuando el paciente llega a la zona de urgencias, ya que estar en terapia intensiva es muy riesgoso para los pacientes, no se sabe “si la libra o no”.
Las primeras horas, e incluso el primer día en el que el paciente ingresa a la unidad médica, son muy tensas, la angustia juega con la imaginación de las personas y la incertidumbre de saber cómo estará, “parece que te come”, dijo.
VIDA O MUERTE
Al experimentar una situación así sólo hay dos tipos de resultados: La vida o la muerte.
Existen muchas variantes que dan como con alguno de los resultados, como por ejemplo que la operación que se le realice tenga muy buenos resultados y al paso de unos días más, la persona intervenida salga, en el mejor de los casos y el que todo mundo desea.
Desafortunadamente, no todos son así, pues también se da que la operación resulta exitosa pero al paso de los días el paciente intervenido no evoluciona correctamente y sufre complicaciones que terminan llevándolo a ser nuevamente intervenido con un alto riesgo de no sobrevivir.
Uno de los casos más tristes es cuando una persona ya llega en ‘código rojo’ (en estado de salud sumamente crítico) y ni siquiera sobrevive la intervención, falleciendo en el quirófano.
Cuando alguien muere, Rogelio señaló que muchas personas se dan cuenta, tan sólo él dijo que en toda esa semana que tiene esperando ha sabido de nueve personas que fallecen aproximadamente.
En este tipo de situaciones, dijo que el sentimiento de tristeza se dispersa en todos los que están esperando noticias de sus demás familiares, pues para él no es grato ver el sufrimiento de los demás.
UNA BUENA COMPAÑIA
La espera que los familiares realizan en esos casos puede ser cuestión de horas o pocos días.
Los que van como él, que al parecer todo está bajo control en cuanto a la salud y el bienestar de sus familiares, (su esposa no podía caminar porque una de las placas metálicas que tienen en la cadera al parecer se rompió), dijo que la angustia y la preocupación inicial que sienten del primer día que llegan a urgencias al octavo que están ahí, disminuye considerablemente aunque dichos sentimientos “no se van”.
Por ello el apoyo de la familia o de algún amigo cercano juega un papel muy importante para mantener la calma, pues si hay la posibilidad de poder estar con el paciente en el hospital no todos pueden ingresar y así se organizan para descansar y al mismo tiempo no descuidar a su paciente.
Estar afuera, en la compañía a veces de sólo un periódico o del celular puede que sirva de distractor por unos minutos, pero por lo regular también entre las personas que esperan comienzan a entablar conversaciones y a compartir anécdotas.
Rogelio también dijo que escuchar el sonido de las sirenas de las ambulancias que salen y entran a la clínica es otra de las características comunes de estar a la espera afuera del hospital.
Así mismo, opinó que las personas que quizá sufren un poco más toda la espera son las que vienen de otros municipios, pues a veces no tienen el recurso suficiente para rentar alguna habitación y se quedan a dormir ahí en el suelo del parquecito.
UN CICLO QUE NO ACABA
La espera de Rogelio poco a poco llegará a su fin, pues se supone que mañana su esposa será intervenida y es cuestión de pocos días más para que la den de alta.
Así, él dejará su lugar en esa espera que realiza y desafortunadamente “alguien más lo ocupará” expresó.