
Desde la inauguración del festival, en 2002, la gente de los alrededores supo que la llegada de personas de toda la ciudad, el país y el mundo sería una oportunidad idónea para hacer negocios, de modo que rentaban sus cocheras, vendían café para los visitantes desmañanados, y ofrecían toda clase de antojitos mañaneros.
Los estacionamientos y hasta las casas de huéspedes eran algo que no podía faltar. Con el paso de los años los comercios mañaneros, vespertinos y nocturnos se fueron convirtiendo en una costumbre, en parte normal del FIG… pero este año no será así.
A causa de la pandemia del Covid-19, la zona de despegue será en el Bosque Country Club, y como ya se sabe, gran parte de su transmisión será virtual. Aunque el evento persiste, para los vendedores no será lo mismo.
Héctor Silva ha sabido sacar provecho del FIG, ofreciendo el terreno al lado de su casa como un estacionamiento temporal. Sabía que era un ingreso seguro que obtenía todos los meses de noviembre desde 2007, cuando decidió colocar un letrero de “Se renta estacionamiento” a las puertas de su casa.
“No será una pérdida total, porque lo que yo obtenía era nomás un ingreso extra, pero ya contaba con ese dinero. Definitivamente el Covid-19 nos ha venido a dar en la torre a todos”, apunta.
Jorge Vázquez es otro de los muchos comerciantes que se sienten decepcionados, pues aunque el festival permanece en el gusto del público y se seguirá llevando a cabo, no serán las mismas ganancias al transformarse en virtual. Él evoca:
“Entendemos perfectamente que es necesaria esta medida, debido a que los contagios van en aumento, incluso por eso pasamos a semáforo naranja… pero de todos modos los días de noviembre en que se lleva a cabo el FIG, son fechas muy esperadas para todos los vendedores de la zona”.