Por primera vez en León, y con gran éxito, se presentaron los alemanes de Lacrimosa con su gira “Time Travel World Tour 2019”, la cita fue en al Foro del Lago la noche del sábado, una ocasión en la que la oscuridad se hizo presente.
Aproximadamente 2 mil personas procedentes de varias ciudades de Guanajuato y otros estados, acudieron a uno de los conciertos que más expectativa había creado, Tilo Wolff y Annie Nurmi, quienes encabezan a una de las bandas más importantes de metal gótico a nivel internacional, despertaron la oscuridad en León.
Poco después de las 8 de la noche, el Foro del Lago oscureció, el humo coloreado con las luces purpura de los reflectores preparaban el ambiente para que Lacrimosa fuera protagonista de la noche, la gente preparaba sus celulares para grabar cada instante.
Bien lo dice el nombre de su gira, un viaje en el tiempo a través de su música, y es que, con más de una docena de discos en su repertorio, la noche estaba para ser un deleite auditivo.
Al más puro estilo gótico, Lacrimosa se paró en el escenario para comenzar con el tema «Ich Bin Der Brennende Komet», el tiempo no ha pasado en vano para Wolff y Nurmi, sin embargo, su sonido es más enérgico que en las grabaciones, los sentidos de los escuchas se conectaban con la música.
Lacrimosa en sus distintas grabaciones experimenta con varios estilos musicales, aunque lo que predomina es el metal gótico, en vivo, los arreglos que realizan para la ocasión hace que de pronto suene a heavy metal, rock, la gente responde moviendo la cabeza y tratando de secundar las letras en idioma alemán.
“¡Olé, olé, olé, Tilo, Tilo!”, ovacionaban los fanáticos al cantautor que en el escenario se mueve con tal dramatismo que inspira a sus seguidores a cantar «Nach dem Sturm», «Schakal».
La oportunidad de escuchar a Nurmi llegó con «Not Every Pain Hurts», en seguida suena «Der Morgen Danach», «Alleine Zu Zweit», «Satura», «Bresso» , entre otras, suenan para seguir hipnotizando a quienes le gritan a Tilo con admiración.
Con «Ich verlasee heut´ dein Herz» terminaría la primera parte del concierto, Wolff ondearía una bandera con el nombre de la banda y la gente se emocionaría, al término pedirían otra canción.
Minutos después de las 10 de la noche, el deleite musical gótico termina con el aplauso y rostro extasiado de la gente, quienes poco creían que algún día Lacrimosa estaría en León.