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La Transformación del Calvario

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Una de las colonias más antiguas de León es El Calvario. En Semana Santa adquiere una gran importancia, pues es donde se lleva a cabo el Vía Crucis. Sus estrechas calles, sus pendientes y su templo que permite ver buena parte de la ciudad, la han convertido en un elemento fundamental de la cultura leonesa.

A continuación, repasamos su historia e importancia. La Hermana Ana Teresa Sánchez, de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, narra el crecimiento e importancia de este lugar.

“En el siglo XIX el Calvario no es como lo conocemos hoy en día. Había sólo matorrales y piedras. Era un cerro en cuya punta estaba la fortaleza de los chichimecas antes de la llegada de los españoles, que de todos los indígenas eran los más crueles”.

Desde lo alto del monte del Calvario, los chichimecas podían ver cuando se acercaban los enemigos, gracias al polvo que levantaban al atacar. Años después, llegaron los españoles y se deshicieron de los chichimecas.

Los españoles vendieron terrenos muy baratos, para que pudieran ser habitados. Entonces, en 1856, apareció un clérigo de nombre Prudencio Castro, quien fue al ayuntamiento y le pidió que le vendieran el cerro donde hoy en día está el templo y la colonia en cuestión. Su objetivo era montar una cruz, emulando el monte Gólgota. Fue este sacerdote quien bautizó a la zona como “El Calvario”.

“Es por eso que nosotros tenemos la imagen de ese momento de la crucifixión”, reitera la religiosa.

TIEMPO DESPUÉS…

Con el paso de los años, Prudencio necesitó de un ayudante, y llamó a un joven seminarista, que sería nada menos que San José María de Yermo y Parres, quien comenzó a dar catecismo a muchos niños del barrio.

Corría el año de 1885 cuando muere Prudencio, y sería Yermo y Parres quien tomaría la batuta, y tuvo que terminar el templo, que quedó construido a la mitad tras el fallecimiento de su antecesor. La fachada neoclásica es, como muchos edificios importantes de León, idea de Luis Long. Con la inundación de 1888, el Calvario, junto con el Santuario de Guadalupe recibieron a muchos damnificados.

Hoy en día, en el convento de las religiosas, se pueden apreciar reliquias que datan del año 1916, Cristo Preso y el Santo Sepulcro. Éstas permanecen dentro del convento, y sólo salen en Semana Santa.

EN LA ACTUALIDAD

De acuerdo con los escritos de Carlos Arturo Navarro, cronista de la ciudad:

“El templo del Calvario se sitúa, al igual que el asilo colindante, en el Cerro de la Mencerería o de la Cruz del Barrio”.

“Es una capilla parte de un templo mayor que no se concluyó su construcción de la segunda mitad del siglo XIX. La obra estuvo a cargo del Padre Prudencio Castro. Anexa a la capilla el clérigo citado levantó una casa de ejercicios la que tampoco terminó por su fallecimiento en 1885, antes la dejó al cuidado, al igual que la capilla del Calvario al Padre José María de Yermo y Parres, ahora elevado a la santificación. El Calvario goza de un bello frontispicio neoclásico”.

Hoy en día, El Calvario es uno de los lugares más típicos de León. Ha trascendido al mundo de las redes sociales, y en páginas de Facebook como “Mi México Antiguo”, que recoge información histórica de todo el país, apareció un posteo publicado el 4 de junio de 2015 advierte:

“En uno de los lugares más altos de la ciudad de León, se encuentra un curioso templo que, con toda la proporción guardada, bien podría asemejarse al Olimpo de los dioses en la mitología griega; se trata del Templo del Calvario en la colonia Obregón”.

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