Inicio Columnas La psicología del voto

La psicología del voto

0

Aunque en apariencia somos racionales al tomar decisiones sobre nuestras finanzas, en realidad estas son más irracionales de lo que uno podría pensar. Hace unos días impartí una charla al respecto. El tema es tan relevante, que los economistas Robert Shiller y Richard Thaler, han sido galardonados con el premio Nobel de economía, por estudiar la psicología detrás de la toma de decisiones económicas del ser humano. Y, lo más interesante, es que la ciencia del comportamiento, y la irracionalidad de las personas al momento de elegir algo se puede trasladar a cualquier plano de toma de decisiones, incluyendo las cuestiones electorales.
En un artículo publicado por la BBC, sobre la psicología detrás del voto, se afirma que, las decisiones conscientes que tomamos de manera rutinaria, se encuentran influenciadas por procesos de pensamiento inconscientes. De hecho, de acuerdo con el texto señalado, todas las decisiones que tomamos provienen del inconsciente, aunque no lo percibamos así. Por ejemplo, algunos estudios han demostrado que, los votantes, tienden a mostrar una mayor preferencia por candidatos más atractivos físicamente, algo que, en apariencia, jugó un papel fundamental en la victoria de John F. Kennedy sobre Richard Nixon, en 1960. En 2014 se realizó un estudio en los Estados Unidos, que demostró que, las personas que se sentían enfermas el día de la elección, votaron en su mayoría, por el candidato más atractivo.
En un estudio desarrollado por Jon Krosnick, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Stanford, encontró que la gente tiende a recordar los aspectos negativos y, por ende, permiten que su toma de decisiones se vea influenciada por emociones negativas. Esto es algo que, los especialistas en campañas políticas, han sabido aprovechar. Las investigaciones de Krosnick sugieren que, cuando los candidatos hacen énfasis en las características negativas de sus oponentes, reciben una respuesta favorable de parte de sus seguidores, y estos se sienten con una mayor motivación de presentarse a votar el día de la elección. Es decir, es la emoción lo que empuja al votante a presentarse en su casilla, el día de la elección.
En algunos casos, el aspecto emocional puede ser tan relevante que, el elector, podría castigar a algún candidato en particular, cuando algo no sale como este esperaba. En un estudio realizado en el año 2000 se descubrió que, durante las elecciones en los Estados Unidos, algunos estados se encontraban en estado de emergencia por sequías severas, mientras en otros se encontraban en estado de emergencia, por graves inundaciones. En dichos estados, de acuerdo con los análisis realizados, se encontró que, el voto por el candidato demócrata, fue casi 4 por ciento menor, de lo que normalmente habría sido. Dicho por los científicos que realizaron el estudio, 2.8 millones de personas votaron en contra de Al Gore, porque sus estados estaban demasiado secos o demasiado mojados.
La ciencia del comportamiento ha demostrado que, nuestros procesos de toma de decisiones, tienden a estar marcados por la irracionalidad. Este conocimiento es utilizado por los especialistas en campañas electorales, para tratar de influir en la decisión del elector, sin que este se percate de que podría estar siendo manipulado. Así que, cuando nos presentemos a votar el próximo 1 de julio, bien valdría la pena preguntarnos, qué tan conscientes estamos siendo al tomar nuestra decisión.
Mi correo: gituartem@gmail.com

Salir de la versión móvil