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La policromática Olga

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Olga Costa, nombre artístico de Olga Kostakowsky Fabricant, nació en Leipzig, Alemania, 28 de agosto de 1913 y falleció en la ciudad de Guanajuato, el 28 de junio de 1993.

Fue una pintora, promotora cultural y coleccionista alemana nacionalizada mexicana.

Su obra pictórica es numerosa, abarcó el periodo de 1936 a 1988 y forma parte de importantes colecciones como la del Banco Nacional de México, la Blaisten y la del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México.

De sus exposiciones destacan: el homenaje del Festival Internacional Cervantino en 1989, la del Museo de Arte Moderno en 1990 y la que se realizó en 2013 en el Instituto Nacional de Bellas Artes para conmemorar el centenario de su nacimiento y en 1990 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de Bellas Artes.

La familia de Olga decidió emigrar a México que llegó el 7 de septiembre de 1925 al Puerto de Veracruz a bordo del barco Espagne. Se establecieron definitivamente en la Ciudad de México.

Olga asistió al Colegio Alemán de México hasta tercero de secundaria. Aunque realizó estudios de canto y piano, no continuó con ellos pues se sintió atraída por la obra de Diego Rivera que vio en el Anfiteatro Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria, lugar al que asistía para atender sus estudios de música.

Se inscribió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas en la Academia de San Carlos (ENAP) en 1933. Uno de sus maestros fue Carlos Mérida. Su estancia en la ENAP fue muy breve, ya que por problemas económicos, dejó sus estudios a cuatro meses de haberlos iniciado para trabajar en una tienda.

En 1936 se trasladó a Jalapa, Veracruz, debido a encomiendas profesionales de Chávez Morado.

Vivió un año y medio en esta ciudad, donde reinició su actividad artística y su proceso de autoformación como pintora.

En 1940 radicó en San Miguel de Allende. Regresó a la Ciudad de México al año siguiente, donde mantuvo contacto con el grupo de refugiados españoles y personas que habían llegado a México huyendo de la Segunda Guerra Mundial.

Asistió con frecuencia a un barrio denominado “la pequeña Iberia”, cerca del Monumento a la Revolución.

En 1941 fundó la Galería Espiral junto con Angelina Beloff, Feliciano Peña y Francisco Zúñiga, de la cual fue directora.

En ese año diseñó escenografías y vestuarios para el Ballet Waldeen. En 1943 participó como cofundadora de la Sociedad de Arte Moderno que, dirigida por Susana y Fernando Gamboa, fue la primera galería que logró montar en México importantes exposiciones como la presentación de la obra de Picasso.

Recibió su primer encargo oficial en 1951, que consistió en pintar un óleo de gran formato para el Instituto Nacional de Bellas Artes.

El resultado es La vendedora de frutas, que forma parte del acervo del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México.

Se estableció definitivamente en la ciudad de Guanajuato en 1966, donde participó con Chávez Morado en la organización del Museo de la Alhóndiga de Granaditas.

En 1975, Olga Costa y José Chávez Morado donaron su colección de piezas prehispánicas al Museo de la Alhóndiga de Granaditas. En 1979 fundaron el Museo del Pueblo de Guanajuato, al cual donaron su colección de pintura de los siglos XVIII, XIX y XX, por lo que recibieron la condecoración El Pípila de Plata.

Con parte de la obra que coleccionaron se fundó el Museo Olga Costa-Chávez Morado y el Festival Internacional Cervantino, en su edición XVII (1989), le rindió homenaje a Olga con una muestra retrospectiva de su obra, que abarcó el periodo 1935-1989.

El jurado del Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de las Bellas Artes le otorgó en 1990 el reconocimiento a su obra artística.

La obra de Costa se caracteriza por extensa gama cromática y la integración de elementos de la naturaleza, como plantas, frutas y flores y destacó en sus obras de paisaje, naturaleza muerta y retrato.

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