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La Polaca y los Rufianes

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Uno de los crímenes más infames es la trata de personas. Esta forma de esclavitud moderna se extiende a lo largo de todo el planeta y en todos los estratos sociales, saltándose leyes internacionales y lacerando vidas. Las historias de las personas sobrevivientes son desgarradoras, pero en el caso que veremos esta semana, también heroicas.
Corrían los años 20 del pasado siglo, y Argentina se convertía en un país inmenso y pujante. A la par, como ocurre en toda sociedad cosmopolita, el crimen organizado hacía de las suyas. Entre los gauchos y el tango se fue gestando la Zwi Migdal, también conocida como ‘La Varsovia’, conformada por inmigrantes judíos que descubrieron lo rentable que era el negocio de la trata de mujeres.

La fachada de la Zwi Migdal (‘Gran Fuerza’) era la de una asociación sin fines de lucro constituida legalmente, llamada ‘Sociedad de apoyos mutuos Varsovia’ y tenía su base de operaciones en Calle Córdoba 3280, en Buenos Aires. Durante toda una década extendieron sus tentáculos por la tierra de Borges y Astor Piazzolla. Con sus más de 400 miembros, tuvieron vínculos en Rio de Janeiro, Ciudad de México, Nueva York, Montreal, Londres, Berlín y Shangai.

Es inaudito que el modus operandi de la Zwi Migdal no ha cambiado a como operan las redes de trata de mujeres en la actualidad: los criminales recorrían poblados pobres de Europa Oriental, y se hacían pasar por empresarios exitosos que habían triunfado en América. Después de prometerles una vida de lujos, viajaban a Argentina y las esclavizaban. Como era de esperarse, los judíos que radicaban legal y honestamente aborrecían a la Zwi Migdal por la pésima imagen que les daba.

La ciudad de Rosario era una de sus grandes plazas, y conforme avanzaba la década de los veinte, llegaron a esclavizar a alrededor de 4080 mujeres, algunas hasta de 13 años de edad. Noé Trauman fue uno de sus miembros más importantes.
‘La Varsovia’ parecía una organización criminal poderosísima e indestructible, hasta que el valor de una mujer llamada Raquel Liberman hizo tambalear sus cimientos hasta destruirla.

LA BATALLA
Raquel, conocida como ‘La Polaca’, llegó a América en el año de 1924 con la promesa de una vida mejor. A los pocos días se dio cuenta que era, literalmente, esclava de Zwi Migdal, y desde ese momento ideó un plan: comenzó a ahorrar dinero que depositaba en diferentes bancos, y tras seis años, se fugó y puso un negocio.

Sin embargo, sus enemigos contrataron a un guapo rufián llamado José Salomón Korn, para enamorarla y contraer matrimonio. Fue así como le quitaron sus propiedades y quisieron volver a convertirla en víctima de trata.
Pero Raquel ya estaba harta. Entonces, se alió con el comisario Julio Alsogaray, quien le contactó con el juez Manuel Rodríguez Ocampo, quien hurgó entre los pormenores legales. Así, empezó una investigación que dio fin en septiembre de 1930. Fueron sentenciadas 108 personas, por cargos como corrupción de menores, asociación ilícita, lesiones y práctica de juego ilegal.
Raquel Liberman, nacida en 1900, murió a los 35 años de cáncer, dejando a sus dos hijos de 14 y 15. Hoy en día es recordada en la historia de los crímenes verdaderos como la dama que destruyó una de las redes de trata más temibles de América.

Sobre el tema de ‘La Varsovia’ y Liberman se ha escrito y filmado mucho. Existe la serie animada para adultos ‘Tierra de rufianes’ y la ‘Trilogía de la trata de blancas’, donde el comisario Alsogaray describe a detalle todo el proceso de investigación. ‘La organización negra’ de Gerardo Bra, es uno de los libros más completos sobre el tema.

Hoy en día, la trata de personas es un crimen infame que por desgracia, sigue vigente. De acuerdo la ONU, Las mujeres siguen siendo las principales afectadas. Ellas representan el 46 % y las niñas el 19 % de todas las víctimas de la trata.

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