Mientras México entero se desangra lentamente en su régimen interior, gracias a un puñado de rufianes convertidos en políticos del oficialismo del partido en el poder, Morena. Los equilibrios democráticos han sido eliminados de un plumazo, por el autoritarismo de la presidenta Claudia Sheinbaum y sus legisladores.
El Poder Judicial de la Federación y su máximo tribunal constitucional, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, han sido vulnerados y pisoteados por los otros dos poderes, el Ejecutivo y Legislativo, en manos de la rapaz mayoría de Morena y sus aliados.
Mientras tanto, todos los mexicanos hemos visto y presenciado la desarticulación vergonzosa e indignante de los integrantes del Poder Judicial. Por medio de una tómbola, jueces, magistrados y ministros son sometidos a la suerte y al azar de un indignante método, para continuar en sus puestos de trabajo. Ante el silencio e indiferencia de la mayoría de la sociedad.
Mientras todo esto sucede, en lo local, Guanajuato vive también en silencio e indiferencia, las atrocidades y excesos de poder en sus municipios. Guardando toda proporción de lo que pasa a nivel nacional, con la Reforma Judicial de la Federación. Guanajuato y sus 46 municipios, estrenan un nuevo ordenamiento publicado el 17 de septiembre del presente año. La Ley para el Gobierno y Administración de los Municipios del Estado.
De acuerdo con dicho ordenamiento, los municipios del Estado se renovaron el día 10 de octubre. De dicha renovación, 23 municipios cambiaron de “color” de partido político, llegando a los palacios municipales nuevos funcionarios y en la mayoría de los casos, por primera ocasión, el partido Morena se hizo presente en su inmensa mayoría.
Sin lugar a duda, las máximas autoridades en los municipios son los titulares del ejecutivo, ya sean alcaldesas o alcaldes en funciones. Por supuesto, que el ayuntamiento es el órgano de gobierno municipal, de elección popular directa integrado por las personas titulares de la presidencia municipal, de regidurías y sindicaturas que la ley determina. (Art. 3 de la Ley para el Gobierno y Administración de los Municipios del Estado de Guanajuato).
Sin tener idea de sus funciones y facultades, estas nuevas autoridades municipales; alcaldesas, alcaldes, síndicos y regidores, hacen gala de su inmensa ignorancia a la ley municipal. Atropellando, avasallando e imponiendo su voluntad a diestra y siniestra, al más viejo estilo del sistema político en México, haciendo sentir todo el peso del poder, para destituir a mujeres y hombres en sus puestos de trabajo.
Sin importar resultados, antigüedad y respeto a los mínimos principios de los derechos humanos de cientos de trabajadores municipales, destituyen y violan los derechos de los trabajadores, sin que nada ni nadie haga nada por la defensa de los derechos de los funcionarios municipales. Con el tradicional argumento, “qué usted pertenece a la otra administración y no es gente de mi confianza”.
Sin tómbola de por medio, pero con la misma arrogancia, prepotencia, soberbia, abuso de autoridad y de poder, el atroz “dedo” de las nuevas autoridades municipales en Guanajuato actúan cómo verdaderas mafias de poder, a su antojo violentando la nueva ley municipal e interpretándola como les da la gana. Cómo dicen ellos, “la ley soy yo”, “el poder soy yo” y el “municipio soy yo”. La ley de Herodes en su máxima expresión.
Sabedores en la mayoría de los casos, por corruptos asesores que la autonomía municipal les permite hacer y deshacer, utilizan dicho principio jurídico: “es la potestad de dictar sus propias normas, administrar libremente su hacienda, de contar con patrimonio y personalidad jurídica propia, sin que exista autoridad intermedia alguna entre el Ayuntamiento y el gobierno del Estado” (art.8 de la Ley para el Gobierno y Administración de los Municipios del Estado de Guanajuato).
Han convertido la autonomía municipal, en licencias de impunidad para robar, enriquecerse al amparo de la ley, sobre todo, abusar del poder. El abuso de poder es un delito que se produce cuando un servidor público o autoridad se aprovecha de su posición. Ante la mirada indiferente y silenciosa del Poder Ejecutivo y Legislativo del Estado.
Es hora de empoderar de verdad, a las contralorías municipales y no dejarlas a merced, del abuso desmedido de autoridad y de poder, de quienes las pretenden destruir, disminuir y aniquilar.
¿No cree usted?
