
El doctor Juan Carlos González , epidemiólogo de la UMAE 48 del IMSS, en Guanajuato, señaló: “Uno de cada cuatro individuos está infectado por algún parásito; sin embargo, no lo sabe porque no hay síntomas evidentes, confundiéndose con dolor de estómago. Los parásitos más frecuentes son las lombrices o helmintos, áscaris, tenias, amibas, cisticercos y uncinarias”.
Comentó que la parasitosis intestinal debe ser atendida de inmediato, por lo que si una persona presenta bajo peso, palidez o síntomas como dolor abdominal, cólicos, náuseas, diarrea, vómito y falta de apetito, puede tener algún problema de este tipo. Las consecuencias de ello son: anemia en sus diferentes grados, pérdida de concentración, obstrucción, parálisis intestinal o dificultad respiratoria.
Destacó que el IMSS brinda los tratamientos adecuados para los diferentes tipos de parásitos, que se enfocan principalmente en medidas higiénicas, dietéticas y farmacológicas, tanto personales como familiares. De igual manera, el IMMS cuenta con campañas nacionales de vacunación, en donde se ofrecen antiparasitarios a la población.
Indicó que no es recomendable la automedicación, ya que es indispensable suministrar el medicamento adecuado, por lo que si la persona presenta alguno de los síntomas ya mencionados, debe acudir a su UMF correspondiente.
Explicó que la parasitosis es una enfermedad que se presenta en cualquier región y clima. La falta de higiene personal y en las viviendas, así como los malos hábitos alimenticios permiten la proliferación de estos organismos que afectan a los integrantes de la familia.
El principal canal de infección de los parásitos es la tierra, donde depositan sus huevecillos. El niño se contagia primordialmente cuando explora y juega en el piso, se rasca o va al baño.
Reiteró que para prevenir la parasitosis intestinal es necesario evitar comer en la calle y procurar tener un jabón o gel líquido para lavarse las manos constantemente.